La eutanasia y el suicidio asistido por un médico, cada vez más legalizados

05/07/2016
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La eutanasia y el suicidio asistido por un médico en Estados Unidos, Canadá y Europa están cada vez más legalizados, pero siguen siendo relativamente raros y, principalmente, corresponden a pacientes con cáncer, según concluye un estudio que aparece en la edición de este lunes de 'JAMA'.

La ética y la legalidad de la eutanasia y el suicidio asistido por un médico (PAS, por sus siglas en inglés) siguen siendo un tema controvertido. A principios del siglo XX, fueron derrotados múltiples intentos de legalización y recientemente, varios países han legalizado las prácticas y numerosos países están considerando la legalización.

El investigador Ezequiel J. Emanuel, de la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia, Estados Unidos, y colegas examinaron la situación jurídica de la eutanasia y el PAS y analizaron exhaustivamente todos los datos disponibles sobre las actitudes y las prácticas.

Los autores encontraron que en la actualidad, la eutanasia o el PAS se pueden practicar legalmente en Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Colombia y Canadá (a nivel nacional a partir de junio de 2016). El suicidio asistido por un médico, con exclusión de la eutanasia, es legal en cinco estados de Estados Unidos (Oregon, Washington, Montana, Vermont y California) y Suiza.

El apoyo público a la eutanasia y PAS en Estados Unidos se ha estancado desde la década de 1990. En Europa Occidental, se ha detectado un apoyo público creciente y fuerte para la eutanasia y el PAS; en Europa central y oriental, el apoyo está disminuyendo.

Entre el 0,3 y el 4,6 por ciento de todas las muertes por eutanasia o PAS son en jurisdicciones en las que son legales. La frecuencia de estas muertes aumenta después de la legalización. Más del 70 por ciento de los casos se trataba de pacientes con cáncer. Los pacientes típicos son personas más viejas, blancas y con buena formación.

Entre las principales motivaciones para la búsqueda de la eutanasia o el PAS no suele estar el dolor, sino que éstas parecen ser psicológicas, miedo a perder la autonomía y ya no disfrutar de las actividades de la vida y otras formas de angustia mental. Una gran parte de los pacientes que recibieron PAS en Oregon y Washington habían sido inscritos en cuidados paliativos u hospicios, al igual que los pacientes en Bélgica. En ninguna jurisdicción existía evidencia de que los pacientes vulnerables recibieron la eutanasia o el PAS a tasas más altas que las de la población general.

Aunque se producen problemas y complicaciones con la aplicación de la eutanasia o PAS --como no morir, despertar del coma y convulsiones--, los datos disponibles hacen que sea difícil determinar las tasas precisas, siendo más comunes en el PAS que la eutanasia. En las jurisdicciones que han legalizado la eutanasia o el PAS, el uso de estos procedimientos ha aumentado, pero los presuntos casos de callejón sin salida, como poner fin a la vida de pacientes que son menores de edad o que tienen demencia, parecen ser una muy pequeña minoría de los casos.

En Estados Unidos, menos del 20 por ciento de los médicos dicen haber recibido solicitudes de eutanasia o PAS, y el 5 por ciento o menos los han practicado. En Oregon y Washington, menos del 1 por ciento de los médicos con licencia han prescrito PAS por año. En Países Bajos y Bélgica, cerca de la mitad o más de los médicos nunca informaron haber recibido una solicitud; el 60 por ciento de los médicos holandeses han concedido siempre dichas solicitudes.

Los autores señalan que los datos sobre las prácticas de la muerte asistida son limitados. "Por lo tanto, debe priorizarse la recopilación de datos fiables para evaluar las prácticas al final de la vida en todos los países, y no sólo en los países donde la eutanasia o el PAS son legales. Sólo este tipo de estudios puede ayudar a determinar si y cómo manejar los síntomas difiere entre los pacientes que solicitan la eutanasia o el PAS y aquellos que no soliciten estas intervenciones", concluyen.