La escala isleña del aventurero Tintín, en Canarias

29/10/2011
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Ahora que Tintín, la célebre creación del dibujante belga George Remi, Hergé, está de actualidad en todo el mundo por el estreno de la película que basada en sus aventuras ha realizado Steven Spielberg, quizás sea un buen momento para hacer mención de su paso por las islas Canarias. Efectivamente, en su segunda aventura, Tintín en el Congo, Tintín viajó desde Bélgica al entonces Congo Belga en el buque Thysville, haciendo escala en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife. El buque había iniciado su singladura en el puerto belga de Antwerp y hecho escala en Lisboa y, después de Tenerife, haría también escala, ya en el Congo, en Boma, para finalmente llegar a su puerto de destino, Matadi. El viaje de regreso a Bélgica desde el Congo no lo haría Tintín por mar sino que esta vez utilizaría el avión.


Tanto en su primera aparición en la revista Le Petit Vingtième, publicada por entregas a partir del 5 de junio de 1930, como en su publicación en álbum al año siguiente, ediciones ambas en blanco y negro, en Tintín en el Congo aparece una viñeta en la que se ve a Tintín con Milú en la cubierta del barco observando la costa de la capital tinerfeña, con la figura del Teide dominando el paisaje. En dicha viñeta, en su posterior traducción española, Tintín le dice a su perro: «Mira Milú, Tenerife, la mayor las islas Canarias. Como ya debes saber las Canarias están situadas al noroeste del Sahara. Y ese puerto que ves ahí es Santa Cruz». Se ha especulado, por ejemplo Fernando Castillo en la última edición de su magnífico libro sobre Tintín, sobre si el buque hizo efectivamente escala en el puerto tinerfeño, o sólo pasó frente al mismo, y, en el caso de haber tocado puerto, si Tintín llegó o no a desembarcar, pero lo cierto es que Tenerife (Hergé estaba bien documentado) era una escala habitual del buque, y de otros de su compañía, en la ruta entre Bélgica y el Congo, y el carácter curioso y aventurero del personaje haría que no desaprovechara la ocasión de desembarcar para conocer la isla o, al menos, su capital. Aunque en Santa Cruz Tintín no tuvo el recibimiento multitudinario que luego tendría en el Congo, ya que aquí no se habían publicado aún sus aventuras en Rusia, es posible que Mr. Bellamy, el entonces gerente de la consignataria del buque en Tenerife Elder Dempster, avisado de la celebridad del personaje sí lo recibiera. En cualquier caso, no debe haber duda de que Tintín, junto con Milú,  estuvo en Canarias, el único lugar de España que visitó en todas sus aventuras.


En esta edición de su primera aventura en África, cuya título completo, traducido del francés, es Las aventuras de Tintín reportero de Le Petit Vingtième en el Congo. Tintín está acompañado sólo por Milú, ya que el resto del elenco tintiniano (el capitán Haddock, el profesor Tornasol, los Hernández y Fernández, etc.) se irá incorporando poco a poco en las siguientes aventuras. Sin embargo, años después Hergé hizo aparecer de pasada a la pareja de detectives en la primera viñeta de la edición en color de Tintín en el Congo, en la cual el propio Hergé hace un cameo, al igual que aparece también ahora en la primera escena de película de Spielberg. No obstante lo anterior, no es de descartar que el capitán Haddock, curtido lobo de mar, pudiera haber recalado asimismo en alguno de los puertos canarios durante sus travesías como marino antes de llegar a conocer a Tintín aunque, hasta la fecha y que se sepa, no se ha encontrado prueba fehaciente de ello.


El Thysville, el buque en el que Tintín pasó por Canarias, era un buque mixto, o sea, de carga y pasaje, de 8.300 toneladas, de la Compagnie Maritime Belge du Congo, una naviera fundada en 1895 que, poco después del viaje de Tintín, pasó a denominarse Compagnie Maritime Belge a secas, al absorber a la Lloyd Royale Belge. Como señala José Luis Torregrosa, uno de los mayores conocedores de la historia del Puerto de Santa Cruz de Tenerife, los buques de esta compañía estuvieron ligados desde el principio a Tenerife, ya que en sus travesías, especialmente al Congo Belga, hacían escala frecuente el puerto de Santa Cruz. Iguales referencias a la estrecha vinculación de la compañía belga con el puerto tinerfeño la encontramos en otros destacados expertos como Juan Padrón Albornoz, José Delgado Salazar y Juan Carlos Díaz Lorenzo.


¿Por qué ha pasado prácticamente desapercibido el paso de Tintín por Canarias? Pues porque en España la edición de Tintín en el Congo que se publicó por primera vez fue la de 1946, una edición redibujada y en color, en la que Hergé redujo las 110 planchas iniciales de la edición en blanco y negro de 1930-31, y de la posterior reedición de 1937, a las habituales 62 de las ediciones en color de los álbumes de Tintín. Para ello tuvo que recortar la historia para darle cabida en el nuevo formato, aparte de hacer algunas modificaciones para suavizar el contenido de la misma, ya que por entonces, 16 años después de la primera edición, Hergé era consciente de las especiales características de la obra en temas como la relación entre razas, el régimen colonial y el trato a los animales, algo que vuelve a cobrar actualidad en estos días, y que, por otra parte, sólo es reflejo de los estereotipos de la época en la que se realizó la historieta. En este trasiego, la viñeta de Tintín y Milú en el barco frente a Tenerife se quedó fuera. Así, la versión de Tintín en el Congo que los de mi generación, y de las posteriores, leímos en la niñez no hacía mención alguna a las islas Canarias.


Tintín en el Congo apareció en España muy tarde, cuando ya se habían publicado y eran bien conocidos muchos de los álbumes posteriores de Tintín (los de verdad, es un decir, en cartoné con lomo de tela) y, de hecho, recuerdo perfectamente la expectación primero y la decepción después, al esperar una nueva aventura de Tintín y ver que, al igual que ocurrió poco antes con Tintín en América, se trataba de una historieta más lineal y simple que las ya conocidas de El cetro de Ottokar, El secreto del Unicornio o El asunto Tornasol, por citar sólo unas pocas. La aventura de Tintín en el Congo, en su edición en color, se publicó en España primero por entregas en la revista Tintín (semanario para jóvenes de 7 a 77 años, según rezaba en su cabecera), a partir del 22 de mayo de 1968, donde la leímos por primera vez, para luego publicarse en álbum a finales de ese mismo año por la editorial Juventud, la editora en español de todos los álbumes de Tintín, salvo algunos casos en que fueron publicados directamente por Casterman, la editora de los originales en francés.


Sólo a partir de 1990, cuando se publicó en España la edición de Tintín en el Congo en blanco y negro, dentro del primer tomo de los Archivos Hergé, se pudo conocer aquí la viñeta con la referencia a Canarias, salvo, claro está, para los que conocieran ya la edición original en francés, muy rara de encontrar, o su reedición posterior. En cualquier caso, esta edición en español de Tintín en el Congo en blanco y negro, así como otras posteriores de 2003 y 2005, ha tenido una difusión limitada, ya que, como es evidente, estaba destinada a coleccionistas, pues se seguía publicando la edición redibujada y en color, sin la referida viñeta, para el gran público.


Es curioso observar que en la edición en color, Hergé no sólo suprimió la viñeta de Tintín frente a Tenerife, sino que también cambió el barco en el que viajaba el joven reportero. Ahora ya no es el Thysville, sino el Leopoldville, el quinto en llevar ese nombre en la misma Compagnie Maritime Belge, con 11.509 toneladas de registro bruto, y también habitual del puerto tinerfeño. Aunque en las viñetas no figura su nombre, el buque es perfectamente reconocible, pero se produce un pequeño anacronismo, ya que, situándose inicialmente la acción en 1930, el buque que Hergé reproduce es el Leopoldville de después de 1937, cuando sufrió una transformación que lo convirtió en un barco de una sola chimenea, en vez de las dos que tenía antes de esa fecha. Unos años después, la víspera de Navidad de 1944, se hundiría torpedeado por un submarino alemán, con gran pérdida de vidas humanas.


Es de señalar que el Thysville en el que Tintín se embarcó en la versión original de su viaje al Congo es el primero de los muchos buques que aparecerán en las aventuras del joven reportero belga por los mares del mundo. ¡Más de 40 barcos figuran o se mencionan en los 23 álbumes de sus aventuras! Hasta tal punto la mar y los barcos tienen una especial importancia en las aventuras de Tintín que en 2001 se realizó un exposición monográfica, que tuve ocasión de visitar, en el Museo Nacional de la Marina en París, en colaboración con la Fundación Hergé, sobre Tintín, Haddock y los barcos. En la misma se recreaba todo lo relacionado con los episodios de las aventuras en la mar de Tintín y el capitán Haddock… ¡hasta había una reproducción en tamaño real, digámoslo así, del submarino-tiburón del profesor Tornasol! Asimismo figuraba en la documentación de la muestra la referencia a la escala del Thysville en Tenerife que, por cierto, no fue la única relación de Hergé-Tintín con Canarias, ya que el dibujante belga, como figura en los Archivos Hergé, se basó en las cabrillas de las aguas canarias para ilustrar los peces de los fondos marinos que inspecciona Tintín en busca del Unicornio en El tesoro de Rakham el Rojo. La exposición de Tintín en el Museo de la Marina en París fue todo un éxito con más de 250.000 visitantes. Dos años después se mostró en el Museo Marítimo de Barcelona, ha ido también a otros lugares y sería una exposición ideal para el Museo Marítimo que aún está esperando nuestra ciudad.
En definitiva, ahora que Tintín da un giro espectacular en su carrera de la mano de Spielberg, quien, manteniendo el espíritu de Hergé, añade no obstante elementos nuevos a lo creado  por éste, no está de más saber, o recordar, que ya en sus primeras andanzas el joven Tintín, con su inseparable Milú, pasó por Canarias, un elemento más de vinculación personal con el héroe de historieta que hizo y sigue haciendo soñar en las islas a muchos niños y jóvenes, de 7 a 77 años, con sus aventuras a lo ancho y largo de todo el mundo.