La cueva olvidada de Gáldar

La tradición dice que fue el hogar de Gumidafe, consorte de la reina Attidamana o Andamana, fundadores del linaje de los guanartemes. Ahora Facaracas está habitada por un okupa, Santiago Quesada, y la basura domina las oquedades horadadas en la toba por los aborígenes. Son las cuevas olvidadas de Gáldar.

Teresa Artiles
TERESA ARTILES

Las cuevas de Facaracas, o del Patronato, están semiescondidas por las plataneras y en uno de los bordes del barranco de Gáldar. Miran de frente a la joya de los yacimientos del municipio norteño, el parque arqueológico de la Cueva Pintada. Aunque están muy cerca, su situación no puede estar más alejada. Entrar al entramado de cuevas de Facaracas deja una doble sensación: la primera, muy física, es de total abandono, con la basura invadiendo lo que fueron viviendas y graneros de los primeros canarios; la otra, con un poco de imaginación, serpentea por la época en la que la vega de Gáldar fue uno de los enclaves prehispánicos más relevantes de la isla. Hay una tercera evidente, que Facaracas como vestigio de ese pasado está al borde de la desaparición. Todos, arqueólogos, Cabildo y Ayuntamiento de Gáldar, reconocen que la situación de este yacimiento, declarado Bien de Interés Cultural en 1993, es límite. Y que, de momento, desechados proyectos que se han quedado en algún cajón, poco se puede hacer salvo quitar la basura. De propiedad privada tienen varios dueños, las cuevas han sido reutilizadas como sitio donde guardar animales, aperos o simplemente como basurero. Carlos Ruiz, concejal de Patrimonio, entre otras áreas, del Ayuntamiento de Gáldar, reconoce la degradación del yacimiento y sostiene que ya se ha contactado con los dueños, aunque no todos, para poder aprovechar el dinero de los convenios para actuar y limpiarlas. Ruiz, de todas maneras, cree que Facaracas no es el único problema respecto al rico patrimonio arqueológico del municipio, ya que actualmente sólo tiene abierto y visitable la Cueva Pintada. En el futuro más cercano la prioridad es centrarse en los yacimientos costeros de Bocabarranco, El Agujero y La Guancha. De vuelta a Facaracas, la consejería de Patrimonio Histórico del Cabildo grancanario incluirá la limpieza de las cuevas en el plan insular de mantenimiento de yacimientos arqueológicos y sitios etnográficos, cuyo contrato se adjudicará en marzo. Algo es algo aunque la historia de Facaracas da para mucho más.

Texto íntegro en la edición impresa.

Temas

Gáldar