La crisis cambia nuestros propósitos

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO

Al ritual de las 12 uvas -este año los españoles consumieron en Nochevieja medio millón de kilos-, se le han unido desde hace tiempo nuevos esfuerzos por atraer la suerte y ahuyentar los malos espíritus, como quemar papeles donde se apunta lo «malo» o brindar con sidra o cava, pero siempre con un anillo de oro en la copa. Es el día en que muchos se proponen dejar de fumar, aprender inglés, adelgazar, dejar de morderse las uñas o ir cada día al gimnasio. Pero este 31 de diciembre ha sido distinto. Las expectativas económicas de España no son demasiado halagüeñas. Los empresarios prevén seguir despidiendo a parte de sus plantillas, y a quien le toque no lo sabrá hasta el momento del despido. Además, desde hace dos días no se cobra el cheque bebé (2.500 euros) por tener un hijo y, algunas mujeres intentaron anticipar el parto, ante lo que el director del Centro Nacional de Ecografía en Ginecología y Obstetricia (Cenego), Luis Mercé Alberto, tuvo que intervenir advirtiendo de los posibles riesgos. Además, sólo en Canarias unos 15.000 desempleados dejarán de percibir los 426 euros de ayuda a partir de febrero. Añadamos la subida del recibo de la luz, el encarecimiento de los productos básicos, la congelación de las pensiones contributivas, y el que en unas semanas se acordará retrasar la edad de jubilación a los 67 años.

Los miedos difusos son ahora «concretos», advierte el sociólogo Pablo Méndez. Ahora no se piensa en «las Torres Gemelas, el terrorismo internacional y todo eso». Ahora el miedo es «concreto», afecta a la vida cotidiana de cada uno. El temor es «perder el empleo. Se teme no poder pagar la hipoteca y perder la casa» porque «hemos vivido en una burbuja, además de la inmobiliaria, y el sistema se ha caído». El miedo es «perder el cheque bebé, o cualquier cosa, pero ya no es Afganistán».

Por eso, quizás, los propósitos de 2011 son diferentes a los de otros años, y junto al de dejar de fumar -más de tres millones de fumadores lo intentarán durante los cuatro primeros meses del nuevo año, según la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC)- aparece como prioritario el deseo de «no perder el empleo».

Y es que la mayoría tampoco tiene ahorros -la tasa de ahorro de los hogares es de 5,1 puntos menos que en 2009-. Por otro lado está ese 20% de desempleados en España que sólo desea encontrar un trabajo porque tampoco podrán contar con los servicios sociales. Cáritas Diocesana de Canarias acaba de anunciar el cierre o la reducción de programas y la baja laboral de 17 de sus empleados.

Aún quedan las redes amicales. Y precisamente estas, formadas por la familia y allegados, es lo que, según Méndez, evita en buena medida que la ciudadanía se eche a las calles como en Reino Unido, Francia o Grecia. Pero donde funcionan las redes amicales, no hay Estado, según el sociólogo Charles Tilly.