Justicia que llega tarde, nunca será justa

Juan Melián Martel, de 29 años, padre de dos niños de corta edad, no tenía porqué haber ido el 23 de diciembre de 2005 a trabajar en una empresa que construía viviendas en Valsequillo. Pero fue y una descarga eléctrica acabó con su vida. La madre de su hijo lleva seis años esperando por la Justicia.

Meli Mackenzie Peñate, la compañera y madre de Kevin, de dos años, hijo de Juan Melián, puso el caso en manos de un abogado que inmediatamente inició el procedimiento contra los responsables de la empresa constructora para que esta familia y el otro hijo del fallecido, también de corta edad, tuvieran una compensación, que en principió se cifró en 600.000 euros.

Meli Mackenzie, que ha sobevivido como ha podido, gracias fundamentalmente a su familia y a paqueñas ayudas sociales, lleva seis años esperando a que el Juzgado número 7 de Telde termine ya con una demora que se torna inexplicable.

Meli lo explica diciendo que ya han tenido tiempo de culminar las diligencias, máxime cuando mi abogado les ha solicitado en varias ocasiones impulso procesal y les ha hecho responsables de los daños y perjuicios que se origen en derecho por esta dilación en modo alguno justificada, así como también les ha instado a que no se dicte en ningún caso la prescripción del delito, ya que en se caso solicitaría responsablididades a la Administración de Justicia por negligencia y dilaciones totalmente indebidas.

A fecha de hoy, el Juzgado número 7 de Telde, no ha llevado a cabo las prueba solicitadas por el abogado de Meli ni se ha llevado el asunto al Juzgado de lo Penal de Las Palmas, por lo que ella piensa que esto no es de recibo, porque ya han pasado seis años y no han hecho nada, siendo así de que en esa empresa, donde ya se habían producido accidentes similares, no se cuidaban la seguridad e higiene de los trabajadores y desoyó los avisos de Unelco-Endesa sobre la existencia de líneas eléctricas sobre la grúa que originó la muerte de Juan, que trabajaba sin botas y sin casco en el momento de la electrocutación.

Durante estos seis años, el abogado de Meli Mackenzie ha hablado con los jueces que han pasado por ese juzgado, hasta cuatro en ese tiempo, ha dialogado con la funcionaria, de baja médica en numerosas ocasiones y hasta con el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, aparte de interponer escritos haciendo culpable a la Justicia por la dilación en este procedimiento, pero hasta la fecha solo ha encontrado el silencio más absoluto como respuesta. Meli en estos años ha tenido que dejar a sus hijos en un hogar de acogida y vive gracias a pequeñas ayudas sociales y el apoyo que le presta su familia, sobre todo su abuela. El Juzgado de Instrucción número 7 de Telde, a todas éstas, no ha tomado declaración ni a los responsables de prevención y riesgos laborales, ni a los técnicos, ni al arquitecto y aparejador de la obra donde se produjo la muerte de Juan.

Juan libraba aquel 23 de diciembre de 2005, pero decidió ir a trabajar porque en casa andaban muy escasos. Cuenta Meli que los dos estaban muy ilusionados porque estaban a punto de arreglar los papeles de la hipoteca que les iba a proporcionar su propia casa. Un forense vino a avisarla para que fuera a reconocer el cadáver. Allí acabó el sueño.