Joals Monzón: «Quiero vivir sola y una familia»

Tiene 24 años y desde hace uno trabaja como azafata de caja en el supermercado Alcampo de Telde. Quiere servir de ejemplo para personas que, como ella, sufren el síndrome de Down y tienen que luchar a diario para estudiar o simplemente conseguir un empleo. Dice que está muy orgullosa.

Desprende entusiasmo en cada respuesta que da, y sus ojos se abren como platos cada vez que cuenta cómo ha conseguido ser azafata de caja después de años soñando con convertirse en técnico administrativo. Tiene a su madre justo al lado, pero la interrumpe varias veces porque quiere ser ella la que ponga voz a su historia. «Quiero ser independiente, vivir sola y tener mi propia familia».

Es Joals Monzón, tiene 24 años y desde hace algo más de uno, un contrato laboral que le ha permitido hacer realidad uno de sus grandes sueños. Nació con síndrome de Down, pero eso no le ha impedido realizar sus estudios de administrativo y superarse a sí misma.

Fue una casualidad la que la trajo hasta el supermercado Alcampo de Telde para convertirse en azafata de caja. En Fundosa, una asociación para personas discapacitadas, coincidió con la nuera de una de sus antiguas profesoras, quien la puso en contacto con Alcampo a través del convenio entre las dos partes. «Aquí recojo las cestas de las líneas de caja, llevo bolsas y retiro los productos frescos. Al principio me ayudaba una monitora, pero ya estoy sola, y mis compañeros me ayudan bastante».

Dice que esta oportunidad que le han dado la enorgullece mucho, porque tiene una «ilusión tremenda» por convertirse en cajera. «Lo más importante es que doy ejemplo a las personas discapacitadas, para que vean que se puede conseguir un trabajo si se lucha y no se quedan en casa sin hacer nada».

Joals vive con sus padres en Las Palmas de Gran Canaria, aunque sueña con volar sola en algún momento. «Quiero ser una persona normal y a veces creo que la sociedad no me entiende. Estoy capacitada y no entiendo muchas cosas».

Joals se refiere a un «gran escollo» con el que no contaba. Sacarse el carnet de conducir. «Me gustaría tenerlo y coger mi coche, pero sé que hay dificultades y que me puedo perder en la calle. Realmente me da miedo».

Por el momento, son sus padres o su hermano quienes la llevan y la recogen. Lo que sí puede hacer es dedicar su tiempo libre a los bailes latinos, donde dice que se mueve como pez en el agua.