Jefe de ESO: "Sería una catástrofe que España no participara en el E-ELT"

16/03/2013
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 Mientras el Gobierno español estudia aún si participa en la financiación para construir el telescopio E-ELT en el norte de Chile, el presidente del Consejo del Observatorio Europeo Austral (ESO), el español Xavier Barcons, cree que no hacerlo "sería una catástrofe".

España debe aportar un total de 40 millones de euros (52 millones de dólares) a lo largo de los próximos diez años para financiar el Telescopio Europeo Extremadamente Grande (E-ELT), cuyo emplazamiento ganó Chile en detrimento de las Islas Canarias.

Esa financiación es imprescindible para que investigadores, centros de I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación) y empresas puedan participar en las actividades del proyecto y optar a los contratos para su construcción.

Llamado a convertirse en el mayor telescopio óptico e infrarrojo del mundo, la iniciativa requerirá una inversión total de 1.083 millones de euros (unos 1.409 millones de dólares).

De los catorce países miembros de ESO, solo España, Portugal y Dinamarca no han confirmado aún su participación.

"Nosotros creemos que la participación española es muy importante porque, entre otras cosas, las industrias españolas han diseñado partes muy importantes e ingredientes fundamentales para este telescopio", señala Barcons en una entrevista con Efe en Chile.

Según explica, distintas empresas españolas han estado a cargo del diseño de la cúpula, de la estructura del propio telescopio, de la celda donde se asienta el espejo primario -que tendrá 39,3 metros de diámetro-, de los actuadores de ese espejo y de estructuras electromecánicas de parte de la óptica.

Aunque es difícil precisar una cifra, en total los contratos firmados por esos trabajos, ya entregados y pagados, rondaron los 10 millones de euros, según estima Barcons, primer español que preside el Consejo de ESO, su máximo órgano de gobierno.

Ahora comenzará la fase de construcción, para la cual los Estados tienen que manifestar su interés y un compromiso financiero asociado.

"Estoy seguro de que los países que quedan por apuntarse están trabajando muy duro para entrar en el programa y tenemos que confiar en que este esfuerzo dé sus frutos", indica Barcons, que afirma que ESO está "intentando ayudar en la medida de lo posible a España" a dar ese paso.

Según explicaron a Efe fuentes de ESO, en principio el plazo "razonable" para que España ratifique su participación sería la próxima reunión del Consejo, en junio, en la que se aprobará definitivamente el desarrollo del telescopio.

"Dado que España ha manifestado interés en unirse al proyecto, las empresas españolas siguen incluidas en las listas de contacto para hacer las pujas para los contratos, se les invita y forman parte de las ofertas", detalla Barcons.

"Pero en el momento en que se decidan los contratos, España tiene que haber suscrito el programa para que se puedan otorgar contratos a las empresas españolas", recalca. De lo contrario, éstas quedarán fuera.

Consultado sobre si las empresas que han hecho los diseños de partes del E-ELT tienen más probabilidades de adjudicarse también su construcción, Barcons explica que esa decisión responde a una serie de parámetros técnicos y de oferta.

Con todo, resalta que en España "hay capacidad para fabricar partes importantes del E-ELT".

Un grupo de astrónomos españoles inició el pasado 9 de marzo una campaña en la plataforma Change.org que ya ha recolectado más de 18.600 firmas para pedir al Gobierno que suscriba ese proyecto, ya que, advierten, no hacerlo supondría "un retroceso irrecuperable".

"Si me quito el sombrero del presidente del Consejo de ESO y me pongo el de investigador científico español, yo creo que (no participar en este proyecto) sería una catástrofe", coincide Barcons.

"Primero para la astronomía española, que es la disciplina científica en España donde más producción tenemos a nivel internacional, por encima de cualquier otra de las disciplinas de investigación científica", explica este experto en física.

No participar en el E-ELT, advierte, significa que en la década del 2020 España no podrá participar "en la herramienta más poderosa de exploración del universo". "Eso sería una catástrofe", recalca.

"Pero hay otra catástrofe todavía más importante en estos tiempos, y es que la cantidad de actividad económica que puede generar la participación en un proyecto como el E-ELT es muy importante", subraya este científico.

Según recuerda, esto generará actividad económica asociada además a la I+D+i, que -dice- "es la que más actividad indirecta e inducida genera".

"Esto precisamente es lo que más necesita el país en este momento" de crisis económica, defiende.

Barcons intervino esta semana en una reunión del Consejo, celebrada en Santiago, de carácter confidencial, y asistió también en el norte de Chile a la inauguración de ALMA, el mayor complejo astronómico del mundo, en el que también participa ESO.