Javier Moro : "A los españoles no les gusta mirar atrás ni para lo bueno"

El escritor madrileño Javier Moro, ganador del Premio Planeta en 2011 por su novela ‘El imperio eres tú’,  estará el jueves en la capital grancanaria para citarse con sus lectores en la apertura de la Feria del Libro. Este tipo de encuentros, explica, lo animan a seguir  escribiendo.


— En su última novela, A flor de piel, los protagonistas eran casi anónimos. En otras, son personajes históricos como Anita Delgado. ¿Qué debe tener una historia para que desee contarla?
— Tiene que tener buenos personajes y que la historia tenga un  sentido. A flor de piel sí cumple estos requisitos. Es una historia olvidada completamente, y eso que no es solo una hazaña en términos de aventura. Lo que consiguieron fue importantísimo y  no ha sido valorado por la sociedad ni por los españoles.  En otro país se hubieran hecho un montón de películas y libros sobre esto. Salieron de España con la pretenciosa idea de salvar el mundo y, en parte lo consiguieron. En América fue el primer lugar donde la viruela llegó a retroceder. La corbeta salió de Galicia y tuvo su primera escala en Santa Cruz de Tenerife. Allí, los niños vacuníferos conocieron a niños de la Isla. Esto aparte de otros ingredientes que me cautivaron de esta historia de aventuras,  protagonizada por mujeres y que es una epopeya histórica.  Y, encima de todo esto, estaba el hecho de que parece que no somos conscientes de lo que consiguió esta expedición que se realizó en un momento histórico tremendo. No hubo retorno. El esfuerzo y ilusión se desperdigó después. Solo volvió el doctor Balmis. El imperio se desgajó. La monarquía española quedó secuestrada por Napoleón. Todo ocurrió durante el declive del imperio. Por eso cayó en el olvido. Hay muchos elementos que la hace  especialmente atractiva.

El sari rojo  provocó irritación en la India. ¿Ha vuelto a ese país?
— Costó muchísimo que lo publicaran allí. Fue boicoteado durante cuatro años  por el partido que gobernaba en el Congreso. Hasta que no perdieron el poder, no pudimos lanzar el libro. Me hicieron una campaña tan fantástica al querer quemarme vivo que el libro se vendió solo. Ya no quieren matarme. Se lo han leído y se han dado cuenta de que no es para tanto. No había nada insultante ni maléfico.

— Se toma su tiempo entre un libro y otro, ¿tarda en buscar una historia o en investigar?
— Sobre todo en encontrar una buena historia. Eso es lo que me toma más tiempo. Luego, en investigar, también. Intento reconstruir ese hecho real, intento contar por dentro lo que los historiadores cuentan por fuera.  Es un trabajo de paciencia, de tapicero. Es como hacer un mosaico. Hay que poner cada piececita en su sitio y eso tarda. Necesito tres o cuatro años para cada libro.

— Su público es fiel y espera su nueva obra, ¿le genera ansiedad a la hora de escribir?
— No me crea ansiedad. Me da ánimos para seguir. Por eso me gusta ir a las ferias del libro. Es cuando me doy cuenta de que mis libros llegan a la gente. Esta es una profesión muy solitaria. En las ferias me doy cuenta de que ese libro sigue vivo y eso me anima. No produce presión. Lo que me desanima es el pirateo que hay por todas partes.

— No será fácil vivir de la escritura. Supongo que su nombre no saldrá en los papeles de Panamá.  
— No tengo tanto dinero. Es difícil vivir de ello y más aún publicando un libro cada cuatro años. En los únicos papeles de Panamá donde figuro es en la lista de libros más vendidos (risas).

— ¿Quedan muchas páginas de la historia que le gustaría rescatar?
— Ahora he rescatado la que me gustaba, que era A flor de piel.  Espero que los españoles le den a estos personajes el lugar que se merecen en la historia. No es normal que haya plazas con nombres de oscuros militares, y que Isabel Zendal, que es nuestra  Florence Nightingale – la primera enfermera de la historia– no tenga nada. En A Coruña hay un monumento a los niños, y hay dos calles pequeñas en Madrid. Fue gente que dio su vida por llevar la vacuna de la viruela a América y que benefició a toda la humanidad. Fue una experiencia en un momento clave de la historia. La de la viruela fue la  primera vacuna que se inventó.  Se salvaron 1.500 millones de vidas. La inventaron los ingleses pero ellos fueron los primeros en aplicarlo en la sanidad pública. No solo se llevó la vacuna como curiosidad y para vacunar a las élites, sino, sobre todo, para llevar a cabo un plan de acción para erradicar el virus. Fue el germen de los planes de inmunización del futuro. Planearon que, en el último rincón del imperio, siempre hubiera un cura que supiera vacunar y que tuviera un cuaderno de vacunación junto al de bautismo para vacunar a los nacidos. La viruela es la única enfermedad erradicada por el hombre. La siguiente será la polio.

— En realidad parece difícil que los españoles coloquen a muchos personajes, de ayer y de hoy, en el lugar que les corresponde.
— Los españoles tienen una relación difícil con su pasado. No les gusta mirar hacia atrás, ni siquiera para lo bueno, que es lo raro. Esta historia es una quijotada. Es tan española que no podía haber ocurrido en otro lugar del mundo pero parece que nos sobra.