JAR toca de nuevo este sábado en Artenara

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO

Artenara volverá a escuchar el sonido del timple de José Antonio Ramos. Para ello, Germán López y Yone Rodríguez, dos de sus mejores alumnos, rasgarán las cinco cuerdas del instrumento que el maestro elevó a la máxima exponencia. Desde las 22.00 horas, Mestisay, Taburiente, Sangre de Cóndor y Augusto Báez acompañarán a los timplistas en la noche de JAR.

Será una cita cargada de emotividad y nostalgia por la pérdida del maestro que revolucionó el panorama musical en las Islas, pero que se vive ahora ocho años después de su fallecimiento, de otra manera, algo que «duele pero gusta», como describía Pilar Ramos, la hermana de José Antonio y alma máter del concierto Una noche en Artenara. Pilar cuenta como han sido estos años de organización de estos conciertos: «La primera tras su fallecimiento en junio hace ya ocho años fue horrorosa y la sacamos adelante porque era lo que él habría querido hacer. Fue muy duro, pero por otro lado nos ayudó a todos a seguir adelante», rememora con pesar. Luego, prosigue Pilar, «nos planteamos seguir con el apoyo del Ayuntamiento y el empuje de Margaret la mujer de José Antonio Ramos y gracias a todo eso hemos caminado en el tiempo haciendo algo a su altura, como a mi hermano le gustaba. Lo hemos ido cumpliendo año a año y siempre con mucha gente llenando los conciertos», detalla con una sonrisa de orgullo en su rostro. Ramos quiso destacar el apoyo «bestial» que les ha dado el Ayuntamiento del municipio grancanario «y la magia y estrella que hay aquí en la cumbre alrededor de José Antonio Ramos. Esto nos ha servido para continuar con su legado, es más, nunca me he planteado dejarlo, sino cuando acaba ya estamos pensando en el siguiente año. Hay mucha gente en el mundo que sigue queriendo tocar para José y viene con nosotros», afirma. Ella junto a los que recuerdan cada día al maestro del timple siente que «él sigue con nosotros y estamos todos orgullosos del cartel que hemos conseguido este año. Duele muchísimo pero es una satisfacción cuando ves el trabajo realizado. Las mañanas de concierto son raras al no verlo a él, pero a medida de que va pasando el día y ves como todo responde te preguntas... ¿cómo que no va a estar? ¡Claro que está aquí!», exclama. En La Noche de Artenara estará su esposa, hija y seres queridos disfrutando. «Esto es una terapia para todos nosotros porque hablamos de una ausencia fuerte. Nos sirve para seguir adelante y pensar que ojalá todos dejemos en la tierra una estela y obra como la que él hizo», dice Pilar.