Ingresan en prisión los tres policías locales de Gáldar

La jueza de Instrucción número 5 de Las Palmas de Gran Canaria, Ana Isabel de Vega, ordenó ayer el ingreso en prisión de los tres policías locales de Gáldar y del vecino del mismo municipio que fueron detenidos el miércoles por tráfico de drogas. Todos se negaron a declarar.

Los tres policías locales, Carmelo José Molina, Yeray Jiménez y el liberado sindical del cuerpo, José Antonio Suárez, así como el vecino del municipio, Cándido B.C., se negaron a prestar declaración ante la jueza que ayer estaba de guardia. Para ello se acogieron al artículo 520 del Código Penal, que les permite negarse aduciendo que prefieren dar su testimonio ante el juez que lleva las investigaciones y que, en este caso, es el titular del Juzgado de Instrucción número 3, Tomás Martín.

Así, y una vez adoptada esa postura por parte de los cuatro implicados, la jueza de guardia ordenó para todos el inmediato ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza, imputados por un presunto delito de tráfico de estupefacientes.

De acuerdo con los indicios aportados por la Unidad de Drogas y Crimen Organizado de la Policía Nacional, a José Antonio Suárez se le acusa de posesión de 200 gramos de cocaína, que fue la cantidad de droga que llevaba encima cuando fue detenido el pasado miércoles, cuando salía del domicilio de otro de los policías detenidos, Carmelo José Molina, de quien se cree que fue quien le entregó la mercancía. Mientras tanto, el tercer agente, Yeray Jiménez y, el vecino de Gáldar, Cándido B.C., serían los encargados de recibir el material y de distribuirlo.

Según indicaron los abogados de los detenidos, se espera que a principio de la semana que viene, los cuatro sean llamados de nuevo a prestar declaración, pero esta vez ante el juez que instruye el caso y que mantiene el secreto de las actuaciones.

Escuchas.

Según indicaron ayer algunas fuentes, las escuchas telefónicas practicadas por los investigadores durante más de tres meses a los presuntos traficantes de droga han resultado cruciales para el arresto de estas cuatro personas.

Al parecer, el arresto de Carmelo Molina y José Antonio Suárez se produjo cuando ambos salían del domicilio del primero y habían hecho una llamada a otro de los detenidos, avisándole de que le llevaban los 200 gramos de cocaína. De hecho, cuando salieron de la casa, los agentes los detuvieron y fueron directamente a decomisar la cantidad de droga en los pantalones de José Antonio Suárez.

De cualquier modo, fuentes cercanas a la investigación aseguraron que esta es sólo la punta del iceberg de ese caso de presunta corrupción policial, dado que las investigaciones siguen adelante y los agentes no descartan que en breve se puedan producir nuevas detenciones relacionada con el caso. Mientras, el juez mantiene el secreto de sumario en las actuaciones.

Vinculados con las Fuerzas de Seguridad.

Se da la circunstancia de que dos de los tres policías locales detenidos tienen familiares vinculados con las Fuerzas de Seguridad. En concreto, José Antonio Suárez tiene un cuñado que es agente de la Guardia Civil en Guía, y su madre es Policía Local en Moya. Por su parte, la novia de Yeray Jiménez es miembro del Cuerpo Nacional de Policía de Las Palmas.

"No se acerquen, por favor".

El ambiente ante las puertas de los juzgados de la capital grancanaria fue muy tenso durante las cinco horas que los detenidos permanecieron en el interior del edificio. La familias, salvo la de Cándido B.C., rehusaron hacer declaraciones. Varios policías compañeros de los arrestados fueron algo más allá y dijeron a los periodistas: «no se acerquen, por favor».

"Tengo miedo de que mi hijo cometa un error".

Cándido B.C. es el único de los cuatro detenidos que no pertenece a la Policía Local de Gáldar. Es un vecino más del municipio norteño que, según aseguraba ayer su madre a las puertas de los juzgados, «es un buen niño. No fuma, ni bebe y nunca se le ha visto nada relacionado con las drogas».

La familia de Cándido todavía no habían superado ayer el susto que le dio la Policía el pasado miércoles. «Llegaron de noche y nos dijeron que tenían que registrar la casa, porque habían detenido a mi hijo», contaba ayer la madre. «Tenían las llaves de mi hijo y a mí me pillaron con la ropa de cama. Nosotros les dejamos hacer su trabajo, porque sabíamos que no iban a encontrar nada y eso fue lo que pasó, porque allí no había ni droga ni nada de eso».

La señora sí reconoció que su hijo es amigo de los otros tres detenidos, especialmente de Yeray, ya que los dos viven en el mismo barrio. «Conoce a los otros dos, pero no salen en pandilla. Cada uno tiene su novia y va por su lado».

La mujer mostraba su temor por la suerte que pueda correr Cándido. «Somos una familia humilde y mi hijo nunca se ha visto en estos problemas. Tengo miedo de que pueda cometer un error».