Ingenio hurga en su historia comercial

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La imagen más antigua de momento es la de Constantino el zapatero. Junto con el surtidor de Ricardito en El Ejido, o el primer taxi del municipio, forma parte del legado histórico que trata de recopilar el Archivo Municipal para dar forma a la exposición Comercios, industrias y oficios: Historia de la actividad económica de Ingenio. Piden al pueblo colaborar.
El  primer teléfono del pueblo llegó a la tienda de Bartolito Sánchez en El Puente en 1936. Trabajaban cuatro empleadas atendiendo la centralita de antiguas clavijas. Emilio Sánchez, archivero municipal de Ingenio, trata de contactar con alguna persona que pueda guardar en su álbum familiar instantáneas o material que  conserve de este negocio para que forme parte de la exposición sobre Patrimonio Histórico a celebrar en la fiesta de La Candelaria. También requiere información, datos y objetos sobre cualquier actividad comercial o industrial en la primera mitad del siglo XX para, entre todos, construir la historia de la actividad económica local.
De momento, el archivo ya guarda celosamente material tanto de sus propios fondos, 100 nombres y 20 fotos, como el facilitado por vecinos, como material gráfico de Victoriano Suárez, o el del hijo de Manuel Hernández el carpintero, que colabora con fotos e instrumentos del taller de su padre. Pancho López también cede elementos que guarda de la tienda de su padre. 
Sánchez destaca el espíritu emprendedor y el carácter de autosuficiencia que tenía Ingenio por la enorme actividad comercial que ya existía. Del  fondo municipal que se guarda se reconocen los oficios  que van desde  la tienda de aceite y vinagre al taller de pirotecnia de Ignacio García, o Ignacio el de los fuegos, como se le conocía. O también confección de ataúdes, la fábrica de  jabón de Tomás Sánchez, una fonda, etcétera.