Ingenieros canarios en el espacio

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA

La carrera espacial también tiene pasos canarios. Al menos una decena de isleños trabaja en la actualidad para la Agencia Espacial Europea (ESA) en proyectos de gran trascendencia internacional. Un isleño, Octavio Camino, es en la actualidad jefe de operaciones de la primera misión de la ESA al planeta Venus; otro, Jorge Amador, ha sido el responsable técnico del software de vuelo del Brazo Robótico Europeo, un brazo robótico móvil de 11 metros destinado a operaciones extravehiculares de la tripulación rusa en la Estación Espacial Internacional; y una conejera, Lucy Santana, por citar sólo tres ejemplos, es la responsable de la estación de Kiruna (Suecia), desde donde se siguen las misiones ERS-2 y Envisat para la observación de la atmósfera y la superficie terrestre. Alemania es el punto de paso obligado en la ruta de Canarias al espacio. Allí, en concreto en Darmstadt, se encuentra el Centro de Operaciones de la Agencia Europea del Espacio (ESOC). Y por allí pasaron o se encuentran la mayoría de los isleños que se dedican a estas labores. Pero también en Holanda, en Italia o en Suecia hay o ha habido canarios que trabajan para la ESA.

Otros mantienen sus relaciones con la agencia espacial desde Canarias, como es el caso de Ignacio Romero, quien tras haber vivido en Estados Unidos, Inglaterra y Alemania asegura que «criar a mis hijos aquí es todo un lujo». Este joven, vecino de la capital grancanaria, ha podido externalizar el trabajo que venía desarrollando en Alemania y que consiste en el cálculo de cálculo de órbitas y relojes de todos los satélites GPS y Glonas -la variante rusa.

También Jorge Amador está intentando crear un sector espacial en Canarias. Ya lo hizo en 2003: «Intenté llevar a cabo algunos proyectos de I+D de la ESA en Canarias, con inversión de empresas de Madrid pero debo decir que a nivel político la cosa se movió bastante poco y lo que empezó con mucha energía, acabó muriéndose». Pero aquella experiencia no lo desanimó y ahora a vuelto a la carga: «Lo ideal sería crear alguna empresa que pueda competir en Europa» tomando como base una «masa crítica de jóvenes graduados que estén formados en las tecnologías de software espacial». Y para ello, ha iniciado contactos con algunos departamentos de las dos universidades canarias con el fin de proponer proyectos de fin de carrera en el campo del software espacial. «La idea ha sido muy bien acogida», comenta esperanzado.