Imputados tres empresarios del Norte por apropiación indebida

25/09/2008

Tres conocidos empresarios de la comarca norte de la Isla declararon ayer en el Juzgado de Santa María de Guía acusados de haberse apropiado, presuntamente, de una subvención de 20.000 euros concedida a una federación de empresarios de la zona.

La denuncia ante la Justicia la ha elevado la presidenta de Fenorte, Fabiola Medina, que acusa a Miguel Crespo (anterior presidente de Fenorte y el máximo representante de la Asociación de Empresarios de Moya), Luis Armas y Juan José Sosa Gil (dirigentes empresariales de Apegáldar) de haberse apropiado, presuntamente, de una subvención de unos 20.000 euros concedida para contratar a un monitor que debía impartir unos cursos de dinamización comercial a los socios de la federación, aseguraron fuentes cercanas al caso.

Las presuntas irregularidades económicas existentes en el seno de Apegáldar ya habían saltado a la palestra el pasado 4 de marzo, cuando cuatro de sus dirigentes dimitieron al frente de la asociación de empresarios, porque «no había transparencia en las cuentas de la asociación» y no estaban «de acuerdo» con la forma en la que se estaba gestionando Apegáldar, indicó Heriberto Díaz, uno de los cuatro que presentó su dimisión.

La presidenta de Fenorte declaró a media mañana de ayer ante la juez que instruye el caso. A su salida, Medina se limitó a decir que el actual equipo directivo de la federación había detectado «ciertas presuntas irregularidades» en la gestión interna durante el anterior mandato y, que tras detectarlas, su obligación era «aclararlas».

Fuera del despacho del juzgado, los tres imputados permanecieron varias horas a la espera de responder ante la magistrada de las acusaciones a las que se enfrentan. Pero finalmente, la juez decidió, sobre las 12.30 horas, posponer la toma de declaraciones de los empresarios hasta mañana viernes. Los empresarios, que quedaron en libertad, pero imputados por un presunto delito societario, reclinaron hablar con la prensa, aunque fuera de micrófonos defendían su inocencia. «Yo nunca había pisado un juzgado, y no sé ni siquiera por qué estamos aquí», acertaba a decir Miguel Crespo.