Imponen tres años de cárcel a un profesor por abuso sexual

ANTONIO F. DE LA GÁNDARA

La Audiencia ha condenado a tres años de prisión a un profesor de gimnasia de un colegio de la capital grancanaria por un delito de abusos continuados consumado sobre una menor discapaz durante el curso 2012-13. El fallo absuelve al docente de los cargos agravados que le imputaba la familia de la niña.

La Sección Primera de la Audiencia de Las Palmas notificó ayer la sentencia que condena a tres años de prisión al profesor de educación física Mario Antúnez Orihuela, de 59 años, como autor de un delito continuado de abusos sexuales consumado sobre una niña con síndrome de Down, durante el curso 2012-2013. Además de la condena penal, la sentencia, susceptible de recurso ante el Tribunal Supremo, obliga al acusado a indemnizar a la niña con 12.000 euros, y le absuelve del delito contra la libertad sexual e indemnidad de la menor que le imputaban los padres, personados en el proceso como acusación particular. Esta parte pedía una condena de siete años de prisión. La sentencia, dictada por el magistrado Ignacio Marrero, se ha ajustado a la petición formulada por el Ministerio Fiscal. Según detalla la resolución, en el curso 2012-2013 el profesor Antúnez impartía la asignatura de Educación Física la clase 6º C de Primaria en el Colegio de Educación Infantil y Primaria Mesa y López de Las Palmas de Gran Canaria. «En un número indeterminado pero elevado de ocasiones»; dice la sentencia, el acusado se encontraba con la niña, que entonces tenía entre 13 y 14 años, en un habitáculo situado en el patio destinado a almacén deportivo, y allí «procedía a ejecutar sobre la menor tocamientos en las nalgas y pechos, para lo cual le subía la blusa, tocándole y besándole los pechos, así como le bajaba los pantalones y las braguitas y le tocaba las nalgas, habiendo tenido lugar el último de estos hechos durante la clase impartida en 22 de abril de 2013». La Sala llega a la convicción de que los hechos sucedieron como se detalla tomando como base el relato de la niña recuerda que jurisprudencialmente el Supremo acepta la capacidad de una persona discapaz para relatar lo que ha vivido y, entre otros datos, los informes de las peritos psicólogas forenses que exploraron a la menor, que dictaminaron que su alegato era «compatible con la vivencia de una relación sexual», materia en la que era ignorante.