"Igual yo maté a Yunaisi"

El proceso por la muerte de un bebé de seis meses en Fuerteventura, por el que ayer se juzgaba a la madre y a su pareja, dio un giro inesperado durante la prueba testifical, cuando el hermano del acusado se autoinculpó sopresivamente como autor de los hechos. El caso vuelve a Instrucción y los acusados quedan en libertad.

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial paralizó ayer el proceso contra Inmaculada V.G. y Yeray G.P. por la muerte de la pequeña Yunaisi -fallecida el 5 de enero de 2007 en Puerto del Rosario, en circunstancias aún no aclaradas-, dispuso, a petición de uno de los abogados defensores, José Antonio Zambrano, la inmediata puesta en libertad de ambos acusados. La Sala ordenó retrotraer la causa a la fase de instrucción, para escuchar en calidad de imputado al hermano de Yeray, Iván, y practicar cuantas nuevas pruebas se precisen.

El tribunal tomó esta decisión a instancias del fiscal y con el plácet de todas las partes después de vivir una de las situaciones más insólitas y espectaculares que se han dado en los tribunales isleños en los últimos años: Iván, que declaraba por videoconferencia desde Fuerteventura, se autoinculpó en el crimen y afirmó para sorpresa general que aquella noche se le había caído la niña de las manos involuntariamente.

«Me desperté porque la niña lloraba y fui a la habitación donde dormía con sus padres y su hermana», relató, «la cogí y de pronto me hizo como un hipo extraño, me asusté y se me fue de las manos. Hizo plof contra la cuna y ya dejó de llorar. Igual la maté y yo», sentenció.

La magistrada presidente de la Sala interrumpió un momento al testigo para preguntarle si era consciente de lo que estaba diciendo. El afirmó que sí y repitió nuevamente la historia.

Iván G.P. volverá a declarar, pero esta vez como imputado, ante el Juzgado de Instrucción número 3 de Puerto del Rosario. Si confirma su confesión, el caso podría acabar en una condena para él como autor de un homicidio involuntario y otra para los hasta ahora principales acusados como autores de un delito de malos tratos. Desde ayer, Iván, al igual que los otros dos implicados, está en libertad provisional.

Supuestamente, ni Inmaculada ni Yeray tenían idea de los propósitos del hermano de este último, así que durante el juicio, y antes de oír su declaración, mantuvieron la tesis de que no sabían quién había matado al bebé.

En el amago de vista oral pareció quedar probado que la pequeña Yunaisi murió en la víspera de Reyes de 2007 porque alguien la zarandeó y manipuló con violencia hasta el punto de causarle graves lesiones cerebrales. De éstas los dos acusados afirmaron no tener ni la más remota idea de cómo había ocurrido.

También pareció quedar demostrado que la niña había sufrido todo un rosario de malos tratos en su corta vida, y que la autopsia reveló que tenía varias costillas rotas, algunas ya con callo y otras aún latentes. La niña, certificaron los peritos, sufría dolores muy agudos cuando alguien la cogía. Estaba malnutrida, ni siquiera había sido registrada por su nombre en el Juzgado, tenía mordiscos en las nalgas, heridas en la boca... un panorama ante el que ni siquiera el veterano fiscal Miguel Pallarés y el forense José Blanco Toboso fueron capaces de ocultar su indignación durante el plenario.

En referencia a los malos tratos, Yeray e Inma, de 23 y 20 años en la actualidad, negaron que fueran de su mano y dijeron que había creído que quien maltrataba así a la niña era su hermana, la otra hija de Inmaculada, de un año y medio. El fiscal pedía 18 años de cárcel.

Encaja con el forense

El fiscal no decidió pedir la libertad de los acusados e imputar al testigo sólo por su alegato. La confesión encaja con la tesis de los médicos forenses sobre cómo y cuándo murió el bebé.