Homenaje a Adan Martín en pleno pulso en el seno de CC

02/02/2008

Adán Martín busca cariño. ¿Qué tiene Adán Martín? Tal vez merezca la pena preguntárselo a esa persona de ojitos cariñosos que te sonríe en blanco y negro desde la invitación a la fiesta homenaje al ex presidente de Canarias que se celebra precisamente el día más empalagoso del año: 14 de febrero, San Valentín. ¿O es San Adán Martín?

No es una fiesta para íntimos como cabría esperar del tenor literal –“te invitamos al homenaje a Adán Martín que sus amigos le ofreceremos”- del saluda. Primero porque circula por ámbitos que exceden con mucho la amistad personal, esa que todo lo entiende y justifica. Y segundo porque está convocada bajo el epígrafe “Toda una vida trabajando por nuestra tierra”, una consideración que alude a un quehacer político que, lógicamente, demanda un reconocimiento público y no meramente amistoso.

Cabe concluir pues que, el que fuera concejal de Urbanismo en Santa Cruz de Tenerife, presidente del Cabildo de Tenerife, diputado nacional, diputado regional, consejero de Economía y Hacienda, vicepresidente del Gobierno y, finalmente, presidente de la Comunidad Autónoma de Canarias, busca cariño pero, también, reconocimiento social y, sobre todo, político.

Porque Adán Martín ha sido un profesional de la política desde su más tierna madurez que, ya en la sexta década de su ojalá muy larga vida, se ve en la tesitura de reemprender una actividad empresarial privada que para nadie es un camino de rosas. Menos si se está acostumbrado a tener un lugar, siempre además en primera clase, en los asuntos públicos de la comunidad.

Adán Martín aspira a dirigir CajaCanarias. Y es lícito que lo haga, aunque las dudas sobre la conveniencia de que la presidencia de la entidad financiera sea ocupada por una persona que ha desempeñado cargos directamente relacionados con ella –como la Consejería de Economía y Hacienda, la vicepresidencia y la presidencia del Gobierno- no provienen sólo de las filas enemigas. Es una aspiración tan legítima como la de Álvaro Arvelo, actual director general de CajaCanarias y situado durante años en la línea sucesoria de Rodolfo Núñez, que abandona.
Las posibilidades que tiene el ex presidente de ganar una batalla que parece que ya ha empezado a librar con gestos, entre otros, como la fiesta homenaje en su honor bajo el lema Toda una vida trabajando por nuestra tierra están todavía por ver. De momento cuenta con el aval interno de Manuel Hermoso en CC, que no es poco pero que se contrapone al silencio tozudo de Paulino Rivero, nada dispuesto a dejar escapar la posibilidad de hacer llegar los tentáculos de la nueva clase dirigente que está desarrollando en torno a sí hasta una de las principales entidades financieras de Canarias. En su contra también el oráculo del insularismo radical tinerfeño, léase el periódico El Día, que ha sacado a pasear el eterno fantasma de la fusión de CajaCanarias con la Caja Insular de Ahorros de Las Palmas para atribuirle tan maléficas intenciones. Y en su haber su talante, su perfil, su experiencia su trayectoria política y el no estar involucrado en la operación –urbanización de la playa de Las Teresitas- que está poniendo contra las cuerdas judiciales al actual equipo de CajaCanarias, del que es parte fundamental su principal rival, Álvaro Arvelo.

Como es propio de su carácter, Adán Martín trataría de llegar a la Presidencia de CajaCanarias en loor de unanimidad o, al menos, un amplio consenso. Pero el aval de Manuel Hermoso –el mismo que le ha venido aupando a lo largo de su carrera política- no va ser suficiente dentro de su partido en este momento político por mucho que el primer presidente nacionalista pueda influir en la formación de la voluntad de los alcaldes de CC.
El mango de la sartén está en manos de Paulino Rivero, un enemigo íntimo al que no se le escapa la oportunidad de segar todo resquicio del antiguo régimen simbolizado por ATI para garantizar su propia supervivencia política. Torres casi tan elevadas como la de Adán Martín han caído en CC en la lucha por la presidencia de CajaCanarias. Recuérdese al hilo el caso de Francisco Ucelay, que pasó de ser un todopoderoso que ni siquiera tenía necesidad de participar en los órganos internos de ATI –entonces tan internos que se encontraban sumidos en la más intensa sombra- para salirse con la suya a salir por peteneras y abandonar la organización en cuya fundación tuvo un papel determinante. Los reconocimientos, que a veces llegan tarde y a veces ni siquiera llegan.
El caso de Adán Martín no tiene porqué ser necesariamente diferente. Es por eso que los pretenden evitarlo han puesto en marcha sus propios instrumentos, como las socorridas fiestas homenajes. Se trata, básicamente, del grupo de personas que han acompañado al presidente a lo largo de su trayectoria política, algunos de los cuales han ligado su destino al de él y también se juegan lo suyo en esta penúltima batalla. Porque Adán Martín no tiene personas a su servicio, como cabe suponer a otros dirigentes políticos de carácter más distante y perfil más presidencialista. Gusta rodearse de leales y amigos. Y son muchos los que alcanzan este estatus tras haber participado de nuevas en sus equipos.

Hablamos del presidente canario que durante su discurso de investidura anticipó ante el Parlamento de Canarias que quería hacer equipos, grupos de personas que compartieran amenamente el café. Son estos los que el 14 de febrero están de fiesta a partir de las 19,30 en el Centro de Arte La Recova. Pero el afán de reconocimiento social y político es tal vez el invitado más importante que se cuela en esa fiesta.