Hoja de Calendario. Dictadores

Ha muerto ya uno de los dos viejos 'dinosaurios' que agonizaban en Latinoamérica. El provecto Pinochet, autor del segundo genocidio latinoamericano del siglo XX, ha muerto en la cama y -lo que es más grave- honrado por sus conmilitones uniformados y por una parte de la sociedad chilena. Con un pie en la tumba está también Fidel Castro, la contrahechura de Pinochet, menos sanguinario pero también violador infatigable de los derechos humanos de sus conciudadanos. Hay entre ambos una simetría innegable, aunque unos y otros quieran ocultarla apelando a los valores respectivos. Valores acomodaticios y espurios, en todo caso.

PEDRO VILLALAR

Lo descorazonador es que los dictadores sigan muriendo en la cama en todas partes... Salvo si han tenido alguna veleidad expansionista. Milosevic, muerto en la cárcel, y Sadam Husein, con un futuro ante sí no muy boyante, han sido perseguidos no por sátrapas sino por imperialistas. De todo lo cual podría desprenderse un corolario aterrador: no tienen nada que temer los dictadores si, como hiciera Franco, optan por aislarse, por la neutralidad.

Este cinismo parece ser consustancial con la condición humana, pero debería ser revisado a la luz de la globalización. No tendría sentido un Tribunal Penal Internacional incapaz de salvar a las víctimas del autoritarismo.

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