Hay restos humanos en el Pozo

03/11/2008

Dos cráneos humanos y un proyectil fueron hallado el viernes en el pozo del Llano de Las Brujas (Montaña Blanca, Arucas), donde desde junio se buscan restos de víctimas de la represión franquista. Se trata de la segunda evidencia -tras la Sima de Jinámar-, de enterramientos clandestinos en Gran Canaria.

Cuando Pino Sosa, presidenta de la Asociación de la Memoria Histórica de Arucas, tenía 7 u 8 años -ahora tiene 71- acompañaba a su madre al Llano de Las Brujas. «Recuerdo que me asomé a aquella boca enorme». En aquellas excursiones que debieron ser hacia mediados de los 40 su madre recogía flores silvestres para hacer un ramillete y tirarlo al pozo. Eran para José, su marido, desaparecido en el 37.

Después, en los 50, la boca del pozo se tapió. Más tarde hacia los años 80 Pino y su prima Balbina, junto a otras personas, iniciaron la búsqueda de aquel y otros pozos. «Mi padre, mi madre y otra gente nos habían dado las indicaciones. Así fue como lo encontramos estaba tapado por una losa de hormigón y escondido bajo la maleza», relata Balbina Sosa, vicepresidenta de la Asociación de la Memoria Histórica. La conversación con Balbina se desarrolló ayer por la mañana, junto al pozo, ubicado en un paraje despoblado y surcado de pequeños barrancos y laderas. Todas ellas las tuvieron que recorrer las dos primas antes de dar con Las Brujas, llamado así por «los fogonazos (de las armas) y la luz de los camiones» que se veían por las noches.

Después, en 2003, se constituyó la asociación y en 2006 se logró una subvención de 300.000 euros del Gobierno de Canarias para abrir éste y otros tres más. El pasado viernes los operarios que preparan el pozo de Las Brujas para que puedan bajar los arqueólogos hallaron dos cráneos humanos y un proyectil. En julio encontraron una medalla y proyectiles, pero no habían aparecido restos humanos hasta este viernes. Estaban bajo una capa blanca, posiblemente cal que se echó para hacerlos desaparecer.

La asociación quiso empezar por Las Brujas porque fue el único de los cuatro pozos en el que nunca se halló agua. Con ello la posibilidad de que los restos se hubieran conservado era mayor.

El hallazgo de este viernes demuestra «que la información oral funciona perfectamente», afirma el historiador Sergio Millares, miembro de la ‘Comisión para la determinación de los asesinados durante la guerra civil en Canarias’. «Habían sospechas, pero no constancia palpable», apunta. El experto subraya la importancia del hallazgo y recuerda el antecedente de la Sima de Jinámar, donde ya en los años 60 «el grupo de Jesús Cantero sacó un cráneo con un agujero de bala que está depositado en el Museo Canario, además hay testimonios de gente que ha bajado y explica que está lleno de huesos. Hay tres pozos más», destaca el historiador, «hay que seguir».

Informados el juez y la guardia civil

El Ayuntamiento de Arucas, responsable de la excavación en el pozo del Llano de Las Brujas, informó ayer de que los trabajos de la obra civil se han paralizado a la espera de los arqueólogos a raíz del hallazgo de restos humanos. Informa de que se ha comunicado el descubrimiento al Juzgado de Instrucción de Arucas y al puesto de la Guardia Civil. El Ayuntamiento tiene previsto ofrecer hoy una rueda de prensa sobre estos acontecimientos. Por su parte, el historiador Sergio Millares subrayó «el respaldo» que supone la aparición de los restos para la Asociación de la Memoria Histórica de Arucas: «Había mucho incrédulo, pero gracias a su tesón se ha abierto un agujero de la Historia»