Beatriz González López-Valcárcel, catedrática de economía de la ULPGC

«Hay que desacralizar el copago, debe discutirse»

05/12/2011

Catedrática de Economía en la ULPGC, Beatriz González López-Valcárcel es una autoridad en economía de la salud, campo en el que es una autoridad nacional. El Consejo de Ministros acaba de concederle la Gran Cruz de la Orden Civil de Sanidad, la máxima condecoración española en este campo.

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— Dijo en una ocasión que los gobiernos corren el riesgo de tomar decisiones en función de lo que grita la calle al explicar qué hace un economista de la salud. La economía de la salud es  una brújula para tomar decisiones, agregaba. El momento actual es que ni pintado: se necesitan brújulas. ¿Ha pedido una brújula el Gobierno de Canarias?
— El Gobierno de Canarias  montó un comité de expertos en 2005  para la sostenibilidad del sistema canario de salud. Trabajamos durante casi un año. Fue muy productivo, cambiamos impresiones personas de los hospitales, de la universidad, un grupo variado ...

— ¿En qué quedó?
— Se intentó hacer un gran pacto por la sanidad, que estuviera por encima de los partidos y realmente no se llegó a nada. El esfuerzo se hizo. Mari Mar Julios era la consejera.

— En estos momentos, la Sanidad ha vivido ya una jornada de huelga y se anuncian más porque el Gobierno de Canarias plantea recortes y extender la jornada laboral dos horas y media a la semana. ¿Es razonable esta exigencia?
—Voy a responderle. Los años 2000 fueron los de la burbuja inmobiliaria, que tuvo un  paralelismo en una burbuja sanitaria. Entre 2002 y 2009  el gasto sanitario público se duplicó en España. Un disparate. En 2002 diez comunidades asumieron las transferencias sanitarias y  todas dijeron ‘vamos a poner hospitales’. Fue como una compuerta que se abrió. Madrid hizo once hospitales. ¿Sabe lo qué es eso?

—¿Canarias también experimentó este incremento?
—Esto es a nivel nacional. En Canarias fue más o menos similar, porque no somos tan diferentes. Esto lo que dice es que hemos detraído recursos de otros sectores para pagar la sanidad. Claro, si eso se correspondiera con un aumento de salud tangible. Pero, si miras los indicadores de salud, son cambios de matiz que hay que buscar con lupa.

»En estos años se aprobó la carrera profesional en Canarias. En principio,  un plus que premiaba el trabajo bien hecho; en la práctica a todo el mundo le dieron los niveles profesionales más o menos vinculados simplemente al paso del tiempo, como si fueran trienios. Al final acabó siendo una subida generalizada de retribuciones.
Hubo un fenómeno muy importante en estos años 2000 de aumento de retribuciones y de mejora de condiciones laborales y  al final la jornada de trabajo se redujo mucho en estos años.

»Si lo mira en ese contexto, comparando con hace diez años que no es tanto, aumentar dos horas semanales no parece un disparate, porque estamos en un momento en que todos tenemos que apretarnos el cinturón. Este país no puede seguir como estaba, eso está claro.
»Para ser mantenido, el gasto sanitario debe demostrar que realmente produce salud, pero no si hay gastos evitables.

—¿Dos horas y media a la semana se van a notar? 
— Servirá para contener el gasto un poquito en el capítulo 1. 


—Y para eliminar contratos.
—Claro. En sanidad hay muchísimos contratos que son de días, este tipo de contratos se reducirían. Es muy mal momento para quien tiene empleo precario. Y esto es una pena, pero necesitamos contener el déficit, no hay otra. Ahora no es una decisión del gobierno, es una imposición.

—Menciona usted el hecho de que los mercados han cambiado el gobierno italiano y han impuesto la reforma de la Constitución en España como hechos muy graves y símbolos a la vez de lo que ocurre. Deben ser momentos apasionantes para una economista.
—Claro, apasionante y asustante. No sabemos cómo va acabar esto. Estamos en un tiovivo con unos sustos horribles y con riesgo de que Europa acabe fragmentándose. Es una situación muy muy delicada y muy incierta. Fíjese que el miércoles los seis grandes bancos centrales se pusieron de acuerdo simplemente para ganar tiempo  y eso se toma como la gran victoria. Fíjese que España está en 400 puntos básicos de deuda y nos parece ya normal, y hace un año y medio, cuando llegamos a 250, pusimos el grito en el cielo. Esto no puede sostenerse mucho más tiempo.

»Ahora el gobierno no tiene opción, no tiene holgura, no hay posibilidad de un déficit encubierto. En 2009 el déficit era del 11% del PIB y hay que llegar al 3 en 2013, es heroico. Es como si estas en un aprobadillo y te dicen que hay que sacar sobresaliente el próximo trimestre.

»En sanidad hay dos opciones o aumentar ingresos o reducir los gastos. Aumentar ingresos es la famosa vía del copago que es un tema tabú que nadie menciona. La otra vía es subir impuestos, que es  delicado porque retrae la actividad económica.
»Y hay los impuestos sobre el pecado que en eso hay mas o menos consenso.

—Al fumador ...
— Exacto. Ahí tenemos un poquito de margen. Por ejemplo en Canarias el impuesto del tabaco es muy bajo, aquí sí que hay una posibilidad clara.

— ¿De subir el impuesto?
— Clarísima, porque, fíjese, el argumento para no subir el impuesto del tabaco en Canarias era que había una industria que proteger, esa industria ha ido languideciendo. Es un cartucho en la recámara, en mi opinión.

— ¿Y penalizar al fumador, al obeso, al diabético que no se cuida porque supone un gasto extra para el sistema?
— Eso es muy delicado, porque realmente es culpabilizar a la persona y está demostrado que, en el fondo, muchos de estos comportamientos están condicionados por haber tenido una condiciones peores de vida. La obesidad y el tabaquismo son problemas con un gradiente muy importante de clase social. Ahora fuman las personas que tienen menos estudios.


.— Si fumas, sabes que tienes una probabilidad enorme de enfermar, si a eso le añades que, a lo mejor, la atención te sale un poco más cara, quizás te pienses el dejar de fumar.
— Hombre, eso es un argumento, pero está el contra argumento de que realmente los fumadores a lo mejor en parte han tenido menos oportunidades que los no fumadores. Pertenecen a clase sociales desfavorecidas. Ya la gente de clase alta no fuma prácticamente en España. Subir el impuesto del tabaco en el fondo es empobrecer más a estas capas que ya son pobres.

—¿Qué opina del copago?
— Lo primero que hay que hacer es desacralizarlo. No puede seguir siendo un tema tabú. Ningún partido político, ninguno, se ha mostrado a favor del copago y cuando el consejero de Sanidad de Cataluña dice algo todo el mundo se le echa encima. El copago es un tema tabú y debería dejar de serlo. Si el sistema público no incorpora una nueva prestación, un nuevo tratamiento que acaba de aparecer, eso equivale a poner un copago del cien por cien para ese tratamiento, y contra eso nadie protesta.

»El copago tiene aspectos técnicos que deberían discutirse, pero los partidos políticos lo rehuyen, no se atreven a tocar el tema. Está claro, desde el punto de vista técnico de análisis económico, que un copago evitable no tiene por qué ser malo.

—¿Qué es copago evitable?
— Copago evitable es, por ejemplo, que el sistema público pague el genérico que tiene el precio más barato dentro de los bioequivalentes al paciente y que, si éste  quiere el medicamento de marca, pague la diferencia.

—Parece razonable.
—Es bueno  para todo el mundo. El paciente paga porque quiere estar satisfecho, pero realmente no va a afectar a su salud, porque los medicamentos son iguales.

—Entonces ¿por qué querría pagar?
—Porque psicológicamente cree que el genérico no le hace el mismo efecto, porque siempre ha tomando el de marca y se fía más. Por motivos de ese tipo.

»Otro tema que puede ser un poquito discutible pero que yo personalmente creo que no habría problema es el caso de  una persona que va a las urgencias de hospital y no tiene un problema urgente. Ahí se puede poner un copago: si tu quieres que te atiendan en un hospital y tu problema no es urgente, tienes que pagar una tasa porque es evitable, es un copago evitable, pudiste haber ido a tu centro de salud a que te trataran.

»Según algunas encuestas, en España hay un porcentaje altísimo de personas que dicen que el motivo de ir a urgencias es la comodidad: porque les queda más cerca o porque el horario les viene mejor.

—Cataluña propone un euro por receta,  no van a recaudar  mucho.
—Un copago no está para recaudar dinero de ninguna manera.  Debe estar para disuadir de comportamientos inapropiados, del uso excesivo de la sanidad. En España vamos más al médico que en ningún otro país de Europa

—¿Para acabar con el enfermo imaginario?
— Con el enfermo imaginario y con los abusones, con gente que usa el sistema porque no tiene otra cosa mejor que hacer y porque es gratis.  


—Las farmacias lo están pasando mal, ¿el sistema es  una chapuza?
—En España tomamos mucho más medicamentos que en los países de nuestro entorno.

—¿Por qué?
—Porque los incentivos están mal diseñados. Al medico de familia le llega un paciente para el que tiene poco tiempo y lo más rápido es darle la receta que pide. Culturalmente se piensa que si sales del médico sin una receta la visita no sirvió para nada.


»Otro motivo es que no se pagan los medicamentos. Los grandes consumidores son los mayores y para ellos son gratuitos, si algo es gratis para tí, tu actúas como si a la sociedad no le costara nada. Esto se llama técnicamente abuso moral: actúas como si no lo estuviera pagando nadie.

—¿Debemos renunciar a la sanidad tal y como la hemos conocido en esto años de bonanza?
— Qué va, qué va, para nada. Al revés, esto nos tiene que servir para pensar mejor cómo rediseñar el sistema sin perderlo, que tenemos  un sistema con cosas buenísimas. No podemos permitirnos el lujo de renunciar a esto, el sistema publico español se pone de ejemplo por ahí.

—¿No lo ponen en riesgo  los recortes?
— Hay que ponerle cabeza y recortar donde haga menos daño, lo que sea superfluo. Sobre eso hay mucha literatura ahora, sobre desinversiones en época de crisis.