«Han exagerado lo sucedido»

Los familiares del empresario José Miguel Suárez Gil, detenido el martes por un presunto delito de malos tratos en el ámbito familiar, detención ilegal y tenencia ilícita de armas, insistieron ayer en que el relato de los hechos «se ha exagerado» y no responde a la realidad. Hoy pasa a disposición del Juzgado de Instrucción número 4 de la capital grancanaria.

Suárez Gil pasará a primera hora de hoy a prestar declaración en el Juzgado de Instrucción número 4 de Las Palmas de Gran Canaria, el que está de guardia, como presunto autor de un delito de malos tratos en el ámbito familiar, detención ilegal y tenencia ilícita de armas. Será este juzgado el que determine sí prorroga la detención del conocido empresario más allá de las 72 horas legales o si le deja en libertad, antes de pasar mañana a disposición del Juzgado de Violencia Sobre la Mujer número dos de la capital grancanaria.


El empresario fue detenido en la mañana de este martes tras presuntamente amenazar con un arma de fuego, que tenía una bala en la recámara, y retener a su todavía esposa, la abogada penalista Josefina Navarrete, cuando está se disponía a llevarse parte de sus enseres del domicilio ante la inminente ruptura del matrimonio que mantenían desde 2008.

Ayer, un sobrino de Suárez Gil acudió al domicilio de Tafira Baja en busca de algo de ropa para intentar llevársela a los calabozos. Él, que presenció los hechos, insistió ayer a CANARIAS7 en que todo «se ha exagerado bastante» y mantienen la convicción de que pronto se aclarará lo sucedido. En este sentido, destacó la rapidez en la llegada de los efectivos, tanto policiales como sanitarios, que llegaron a la finca en «menos de cinco minutos».

Antibalas. Según el sobrino de Suárez Gil, los agentes entraron en la casa «con los chalecos antibalas puestos a pesar de que la situación ya se había calmado». Tanto la familia del detenido, como fuentes cercanas al caso insisten en que no hubo ninguna agresión física, aunque sí amenazas de muerte pistola en mano. Los agentes comprobaron que la pistola, una Smith & Wesson, estaba montada, sin seguro, con un cartucho en la recámara y el cargador municionado con ocho más. En el registro incautaron 21 armas de fuego: seis cortas, cuatro escopetas de caza y 11 fusiles.