Santa Cruz de Tenerife

Hallan restos arqueológicos en las obras del anillo insular

19/03/2008

Las obras del anillo insular que ejecuta la Consejería de Obras Públicas en el tramo Adeje-Santiago del Teide arrojaron días atrás la sorpresa de un yacimiento prehispánico con los restos de cinco aborígenes. En ese tramo se han encontrado otras dos cuevas que fueron habitadas por los aborígenes.

Los operarios que ejecutan las obras de la nueva carretera entre Adeje y Santiago del Teide no se toparon de repente con los restos de los cinco aborígenes. Las máquinas ni siquiera han llegado a esa zona, según explicó ayer el director general de Carreteras, Francisco González. Antes de iniciarse los trabajos ya se conocía de la existencia de la cueva. La sorpresa fue que en su interior había cinco aborígenes. El proyecto constructivo y el plan de vigilancia de la obra ya contemplaba la existencia del yacimiento, inventariado y catalogado, por lo que las obras no se verán afectadas.

La primera intervención arqueológica del equipo técnico de la Consejería de Obras Públicas, con un arqueólogo a la cabeza, se llevó a cabo en una cueva de enterramiento en Santiago del Teide, de la que se han recuperado los restos humanos de cinco individuos, cuatro de ellos adultos de edades entre 25 y 40 años y un joven. Uno de los individuos es de sexo masculino y otro femenino. Los arqueólogos dudan del sexo de los otros tres, que se determinará tras un análisis más exhaustivo de los restos, que ya han sido trasladados al Museo de la Naturaleza y el Hombre.

Además de esta cueva, los arqueólogos excavaron otras dos localizadas durante los trabajos previos a las obras, una en el malpaís de Arguayo, donde se encontraron materiales que apuntan que la cueva estuvo ocupada por aborígenes; y otra en el barranco de Chabugo, o Los Llanillos, en Guía de Isora, en la que también se halló abundante material arqueológico.

Expolio.

En la zona de Los Menores ya estaba identificada una estación rupestre que, con toda probabilidad, obligue a desplazar el trazado de la vía para salvaguardar los grabados. Sin embargo, Francisco González avanzó que ya ha habido casos en los que se ha cortado la roca para poder trasladar los grabados al museo y protegerlos de posibles expolios.

Una de las cuevas localizadas ya había estado sometida a expolio, algo habitual, aseguran, de ahí que los técnicos de Obras Públicas estén optando por trasladar a los museos los restos arqueológicos que hallan.

Con el protocolo previsto.

El director general de Carreteras del Gobierno de Canarias, Francisco González, aseguró ayer que no son raros los hallazgos como el de la carretera Adeje-Santiago del Teide, realmente, dijo, «es rara la obra en la que no aparezca algún resto arqueológico de distinto valor». Por esa razón, explicó, en la Consejería de Obras Públicas ya hay un protocolo establecido para afrontar estos hallazgos e incluirlos en el presupuesto de la obra. Así, dentro de la declaración de impacto ambiental de una obra, uno de los puntos se dedica a restos arqueológicos y se protocoliza y se incluye en un capítulo concreto del plan de seguimiento ambiental.

Momias y colonias de caracoles.

El mayor de los hallazgos arqueológicos que se han producido en Canarias como consecuencia de las obras en una carretera tuvo lugar en los años ochenta en los trabajos de prolongación de la autopista del sur de Gran Canaria. En aquella ocasión el hallazgo fue espectacular porque se localizó un enterramiento con más de 100 momias aborígenes conservadas.

En la ejecución de la vía Pagador-Guía, en el norte de Gran Canaria, los arqueólogos, que sabían de las cuevas de El Hormiguero, catalogadas y con la certeza de que se trataba de un lugar de enterramiento, aprovecharon las obras para acceder a la cueva. Sin embargo, y pese al valor patrimonial elevado, la decepción fue mayúscula porque no se encontró ni un solo resto humano.

Uno de los hallazgos que más llamó la atención fue el de un grabado aborigen en medio de las viviendas en la carretera de La Cuesta, en Tenerife, donde trabajaban hace dos años. Se optó por cortar el dique basáltico en el que estaban y trasladarlo al museo.

También fue curiosa la operación de reubicación de una colonia de caracoles autóctonos hace dos años debido a las obras de ampliación de la autopista del sur de Tenerife. Los caracoles siguen vivos a pocos metros de donde se encontraron en Candelaria.