Gran Canaria irá tras Tenerife en el gas

Rebeca Chacón
REBECA CHACÓN

Enagás está convencida de que Gran Canaria enterrará la oposición a la instalación de una planta regasificadora cuando compruebe que la infraestructura que sí se hará en Tenerife -las obras comenzarán en el segundo semestre de este año- conlleva «enormes beneficios».

El presidente de la compañía, Antonio Llardén, aseguró que en cualquier otra comunidad autónoma sería «impensable» que una zona tuviera gas y otra no exigiera contar con esa energía. «Imagino que al final también tendremos consenso en Gran Canaria», pronosticó tras certificar que la construcción de la regasificadora de Tenerife será una realidad a final de este año y estará operativa a finales de 2018 o principios de 2019.

El número uno de Enagás explicó que hace unas semanas se reunió con el presidente Paulino Rivero para adelantar la inmediata puesta en marcha de las obras de la planta prevista en Granadilla. Llardén acordó con Rivero que viajará a Canarias tras las elecciones autonómicas -»entendemos que ahora no es el momento»- para anunciar la inversión de 300 millones de euros y la creación de 1.500 puestos de trabajo en la planta tinerfeña.

Según dijo, también aprovechará esa visita para «limar asperezas» y convencer a las autoridades de Gran Canaria de los efectos beneficiosos de la regasificadora que Enagás también quiere poner en marcha en Arinaga con la misma inversión y la creación de idénticos puestos de trabajo para su construcción.

Llardén, consciente de la oposición frontal del alcalde de Agüimes, Antonio Morales, a este proyecto, aseguró que la intención de la empresa gasística es buscar el consenso y construir la planta con todo el respaldo institucional nunca mediante imposición. «Nosotros no buscamos problemas», dijo, «si se puede hacer bien. Si no, aquí paz y en el cielo gloria», indicó.

De este modo, se mostró indirectamente en contra de la solución propuesta por el Cabildo de Gran Canaria para forzar la instalación de la planta regasificadora en Arinaga pasando por encima del no radical de Morales, ahora candidato de NC a presidir la institución insular. La corporación pidió hace unos meses al Ministerio de Industria dirigido por José Manuel Soria que realizará un informe que acredite que el Estado puede imponer la ubicación de la planta en la isla por interés general y sin necesidad de obtener el permiso de Agüimes. «Enagás nunca busca conflictos», explicó el máximo responsable de la compañía tras subrayar que su empresa está «totalmente ilusionada» en hacer las dos plantas autorizadas por el Plan Nacional de Energía en el Archipiélago, pero nunca forzará la situación ante el peligro de sufrir una oposición institucional y social como la sufrida por Repsol. A su juicio, «con tranquilidad y diálogo» se podrá vencer este mismo año el rechazo que la planta de gas provoca en la comarca del sureste de Gran Canaria.

En cuanto a la posibilidades alternativas de ubicación de la regasificadora, Llardén indicó que los estudios confirman que Arinaga es el lugar «ideal» por la cercanía del puerto y por los terrenos disponibles. Sin embargo, no cerró la puerta a analizar alternativas, sin citar en la ofrecida en su día por el alcalde de la capital, Juan José Cardona.

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