Gran Canaria, en tiempo de descuento

FERNANDO DEL CASTILLO Y BENÍTEZ DE LUGO

El Gobierno regional deja a Gran Canaria en tiempo de descuento. Se agota el plazo para que éste reaccione con determinación antes del receso estival con una batería de medidas necesarias para impulsar y dinamizar la actividad económica de nuestras Islas, dada la crítica situación social en la que se encuentran, con un importante porcentaje de la población en paro como consecuencia de la crisis y la insuficiente capacidad de generar empleo en la actual coyuntura.

Estos inaceptables índices de paro no solo producen un tremendo malestar en este colectivo de personas, a las cuales se les niega su derecho al trabajo, sino que también se extiende al resto de la población de nuestra Isla, que convive con un sentimiento permanente de impotencia al no darse soluciones a esta lacra, ya que se nos coarta la capacidad de apostar por un crecimiento sostenible en nuestra principal industria, que es el turismo, como herramienta eficaz para paliar dicha situación y, a su vez, incrementar nuestro nivel de competitividad y capacidad innovadora. La consolidación de nuestro modelo turístico se ha visto perjudicada notablemente en los últimos tiempos, con trece años de moratoria sobre suelos ya calificados como urbanizables. Ya no vale el argumento que sostiene que apostar por el crecimiento pone en jaque la calidad ambiental, cuando el suelo urbano ocupado es ínfimo comparado con el resto del territorio, estando la mayor parte de la isla calificada como espacio protegido.

Después de un año desde la aprobación de la última Ley Turística, es momento que el Gobierno regional demuestre su compromiso con Gran Canaria y actúe con la responsabilidad que le corresponde. Hay que revisar, modificar y flexibilizar dicha Ley para que se adapte a las necesidades reales de la demanda turística. También urge mostrar la determinación necesaria para que todos los proyectos estratégicos pendientes de desarrollar en Gran Canaria sean incluidos en la Ley sobre tramitación preferente de inversiones estratégicas que prepara el Gobierno. En tercer lugar, el Ejecutivo regional debe hacer todo el uso posible de la gran herramienta que ya tiene a su disposición como son los Planes para la Modernización, Mejora e Incremento de la Competitividad, con el objetivo de expeditar al máximo la ejecución de todos estos proyectos que se encuentran paralizados desde tiempo inmemorial, con los innumerables perjuicios económicos que esta situación sigue ocasionando a los propietarios de suelos legalmente consolidados. La evidente deficiencia de camas con la que cuenta nuestra Isla, especialmente en establecimientos hoteleros de 4 estrellas, es motivo de confrontación y supone un agravio para Gran Canaria ya que nos hace perder competitividad y nos obliga a renunciar a oportunidades de crecimiento en nuevos segmentos de mercado, así como a la innovación y especialización de nuevos productos turísticos, todo ello sin descartar por supuesto la rehabilitación de la oferta existente y la diversificación de nueva oferta complementaria.

Otra cuestión ineludible es el debate sobre la exploración de los posibles hidrocarburos en la mediana marítima entre Canarias y Marruecos, cuestión que requeriría de un análisis profundo para evaluar su impacto en la economía de las islas, en un ambiente de colaboración entre todas las instituciones y agentes económicos. Siendo ésta una de las principales causas de confrontación insular, es necesario que el Gobierno regional, a pesar de su oposición, haga llegar toda la información posible a la población y que, en el caso de llevarse a cabo la explotación, trate de conciliar al máximo los diferentes intereses en beneficio de toda la región.

Por otra parte, es responsabilidad del Gobierno central, y de la empresa concesionaria, informar adecuadamente a los diferentes agentes económicos y sociales con datos pormenorizados que acaben con el desconocimiento y la demagogia sobre esta cuestión. El debate se debe establecer desde el conocimiento de las diferentes etapas del proceso, que comienza con la exploración del subsuelo marino, continúa con el desarrollo del campo petrolífero y, si se diera el caso, finalmente conduciría a la fase de extracción de los hidrocarburos. Hay que entender que el plazo de ejecución entre la primera fase y la última es de unos cinco años. En la fase de exploración en la que se encuentra actualmente el proceso, se debe verificar todavía la viabilidad del proyecto en cuanto a cantidad y calidad de los hidrocarburos susceptibles de ser explotados. Una vez dilucidada esta cuestión comienza la etapa de mayor desafío, que es la del desarrollo del campo petrolífero debiéndose garantizar ante todo la seguridad, minimizar cualquier tipo de contingencia y reducir al máximo el impacto medioambiental. En el caso de nuestras islas, y exigiendo la más alta tecnología, se debería asegurar que todos los pozos se construyan en el lecho marino; con ello, una vez desarrollado el campo petrolífero, no deberían existirían estructuras de ningún tipo sobre la superficie del mar, con lo que se evitaría totalmente el impacto visual sobre el horizonte de las islas más cercanas, a la distancia que fuera. En esto consiste el desarrollo de la mayoría de los campos petrolíferos promovidos en países como Noruega, donde existe una elevado nivel de cultura medioambiental en perfecta sintonía con la industria extractiva.

La decisión sobre el apoyo o rechazo a las perforaciones debe encuadrarse también en un contexto en el que ya Marruecos está realizando catas en zonas muy próximas a Canarias, con similares condiciones de riesgo para las Islas. Por ello, no estaría de más utilizar los canales diplomáticos adecuados para exigir la máxima diligencia y seguridad en el desarrollo de sus explotaciones en caso de ser viables.

Solo si mantenemos entre todos una actitud proactiva y conciliadora conseguiremos las máximas contrapartidas del Gobierno central para nuestra región, pudiendo gravar la posible extracción de hidrocarburos con una tasa destinada a un fondo social para la formación y reinserción laboral del ingente volumen de parados existente en las Islas, o incluso con alguna mejora adicional para Lanzarote y Fuerteventura por ser las islas más cercanas a la zona de explotación. No es la primera vez que determinadas actitudes de confrontación y oposición, producto del desconocimiento y el dramatismo con el que muchas veces se enfocan las cuestiones estratégicas en nuestras islas, terminan perjudicándonos. Los proyectos se suelen llevar a cabo sin que se cumplan finalmente las predicciones alarmistas pero, por carencia de una actitud proactiva, no se reciben las posibles contrapartidas que ampliarían nuestra participación en el beneficio. La lectura de todo ello es clara: la falta de información, es decir, la desinformación, fomenta posiciones encontradas que nos llevan a tomar decisiones equivocadas.

Con la presión de un tiempo que se agota, desde el Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria consideramos que el Gobierno regional debe tomar cartas en el asunto para mejorar la actual coyuntura. Todo pasa por entablar una estrecha comunicación con el Gobierno central, con una renuncia expresa a posiciones electoralistas en beneficio del interés general. No hay necesidad de que esta situación de desempleo y atonía continúe agravándose cada día. El amplio sector de la población que vive sumida en la precariedad laboral merece soluciones eficaces para mejorar su situación económica y garantizar su estabilidad. Un gran contingente de personas se podría incorporar al trabajo que se genera con la puesta en marcha de proyectos turísticos y la riqueza inherente a las explotación petrolera, en caso de ser viable. Esto contribuiría a evitar situaciones que puedan derivar en una mayor inestabilidad social y económica, propiciada por la inacción a la hora de dinamizar nuestra economía y llevarla por el buen camino.

Ya tenemos la experiencia cercana de lo que puede suceder si nos dejamos dominar por las pasiones y el desencanto en tiempos de descuento. Por ello, se hace más necesario que nunca demostrar liderazgo y compromiso a la hora de consensuar las cuestiones estratégicas en beneficio de todos los canarios.