Tribuna libre

Gracias, Gran Canaria

27/03/2015

Gracias Gran Canaria. Gracias a los miembros de la Corporación Insular que me han distinguido con el nombramiento de Hijo Adoptivo de Gran Canaria, especialmente a su presidente José Miguel Bravo de Laguna. Aunque he tenido la fortuna de haber recibido algunos premios por mis trabajos de investigación, sin embargo nunca me he sentido tan honrado como en este caso.
Vivo en esta tierra desde la edad de nueve meses, tras nacer hace 58 años en Barcelona, ciudad en la que trabajaba mi padre. Soy hijo de madrileño y canariona, hermano, padre y abuelo de canariones. Estudié el bachillerato en el Colegio Viera y Clavijo de Las Palmas y comencé mis estudios de Medicina en el Colegio Universitario, formando parte de su primera promoción. Desde que tengo uso de razón he vibrado con los colores de nuestra querida Unión Deportiva Las Palmas, escudo que defendí como nadador en mi infancia y adolescencia. Me he sentido siempre parte de este maravilloso pueblo canario, alegrándome y disfrutando con sus logros y llorando sus desgracias.
Viví un tiempo en Inglaterra y mi música de cabecera eran los acordes y poemas de isas, folías y malagueñas. El cuadro que adornaba mi salón era un poste de mi amada playa de Las Canteras. Disfrutaba en lo profesional pero sentía añoranza de mi terruño querido. Y llegado el momento, decliné una oferta para investigar en Estados Unidos porque tenía necesidad de respirar la brisa de nuestro mar, de calentarme con el cálido sol que nos acompaña casi todos los días y de compartir la bonhomía de mi gente. Jamás me he arrepentido de esa decisión.
Nadie hace solo el camino de la vida. Aunque muchas personas nos acompañan durante un tiempo y apenas dejan huella en nuestra vida, somos fruto de lo que otros nos han aportado. Sería hipócrita si mostrase agradecimiento a los que me han hecho daño. Sin embargo es justo reconocer que he aprendido mucho de esas experiencias y que me han hecho más fuerte. Por el contrario, quiero airear mi eterno agradecimiento a las personas e instituciones que me han ayudado a ser lo que soy. Especialmente a mis padres, un mecánico y una ama de casa, que a base de tesón y sacrificio consiguieron en una sola generación elevar el estandarte familiar hasta una cátedra universitaria, demostrando así que sí se puede. Sin lugar a duda, un lugar prominente en mis lista de agradecimientos lo ocupan aquellos que me han dado su amor incondicional. Los que están y los que estuvieron. De corazón pido perdón a los que no he sabido hacer felices. 
Tengo vocación regionalista, pero basada en la óptica de quien considera que cuanto mejor sea mi isla más grande será mi Comunidad.  Pienso y siento como canarión. Aunque toda mi vida me he comportado y me sentido un canarión de hecho, a partir de ahora me sentiré especialmente orgulloso de serlo también de derecho. Muchísimas gracias Gran Canaria por hacerme tu hijo adoptivo.