Gobierno y Cabildo entran en la Fundación de La Caja

La fundación de La Caja de Canarias será una realidad a partir de hoy, cuando se publique en el boletín la resolución de la Consejería de Presidencia que le da el visto bueno. Así culmina un proceso de casi tres años y que comenzó tras la desaparición de La Caja, en junio de 2012, absorbida por Bankia.

El protectorado de fundaciones -dependiente de la Consejería de Presidencia- dio ayer el visto bueno a los estatutos de la fundación de La Caja de Canarias y aprobó su inscripción en el registro. La resolución será aprobada hoy en el boletín oficial de la comunidad autónoma y a partir de la próxima semana comenzará una nueva etapa para la Obra Social de La Caja de Canarias.
Convertida ya en fundación, será éste el último vestigio de la entidad financiera de la palmera, tras la reestructuración del sector y su absorción por parte de Bankia.
La fundación estará dirigida en su nueva etapa por un patronato de ocho personas. Tres de ellas: Blas Trujillo (ex consejero del Gobierno de Canarias), Manuel Lobo (ex consejero del Cabildo de Gran Canaria Manuel Lobo) y Manuel Sánchez (catedrático de derecho mercantil de la ULPGC y ex magistrado) han formado parte de la comisión gestora nombrada en diciembre de 2012 para acometer la conversión de la obra social en fundación y seguirán ahora.
El equipo, que no percibe ninguna remuneración, estará integrado además por Amparo Marañés (doctora en Cirugía); María Dolores Rodríguez (ex concejala de Educación de Arrecife) y Ana María Mayor (financiera). El Gobierno de Canarias y el Cabildo de Gran Canaria también contarán con un representante. El Ejecutivo aportará previsiblemente a Estrella Martín, fiscalista de Garrigues, mientras que aún se desconoce quién ocupará la silla del Cabildo. 
El presidente del patronato, Blas Trujillo, destacó la pluralidad de este órgano y rechazó que estuviese politizado. «No hay políticos porque es incompatible. Otra cosa es que haya personas que ocuparon en su día cargos políticos pero eso es otra cosa. El patronato es plural, paritario y entusiasta porque va a trabajar sin retribución a cambio», dijo.
La dotación fundacional, requisito indispensable para su existencia, será de ocho millones de euros. Esta cantidad no se aportará en metálico sino con parte del patrimonio de la Obra Social (contaba con 20 millones de euros). En concreto con la obra pictórica, la sede del Cicca y el edificio que tiene en Teguise y que está declarado BIC.
A los 12 millones de patrimonio restantes -inmuebles y algún depósito- se les intentará sacar el máximo rendimiento para inyectar dinero a la fundación. Su presupuesto anual se estima en unos 600.000 euros -la mayoría nutridos por la actividad de El Monte de Piedad-, que se destinarán a fines sociales y culturales.
La fundación prevé llegar a acuerdo con Bankia para que a través de la Responsabilidad Social Corporativa dote fondos a la fundación. «Las expectativas son buenas», afirma Trujillo.