Fútbol

Funesto ocaso del viejo Insular

24/11/2008

Languidece sin remedio el vetusto Insular. Triste ocaso que no merece un recinto cargado de historia estrechamente enraizado a la de Unión Deportiva, a la de la sociedad grancanaria. La suciedad y los escombros se acumulan en un solar que un día fue cuna de sueños y tardes de gloria en amarillo.

El antiguo hogar de la Unión Deportiva hasta que lo abandonase en 2003 ahora es un cajón desastre rendido a un futuro cercano de excavadoras y polución. El viejo Insular presenta una imagen lúgubre y ajada por el paso del tiempo y la ausencia de fútbol. Pasillos llenos de inmundicia y vestigios de lo que no hace mucho fue un recinto deportivo, configuran una postal descorazonadora de las entrañas del edificio de Ciudad Jardín.


Botas de ex jugadores abandonadas, utensilios de medicina y complementos vitamínicos sembrados por doquier, máquinas de gimnasio inutilizadas por el óxido, mobiliario cubierto por dunas de polvo, documentación personal y privada emborronada por la humedad que lo consume todo lentamente.


Pero la peor estampa está por llegar. Al recorrer el angosto pasillo que históricos recorrieron durante décadas se accede a un bosque de aulagas y malas hierbas que condena lo que un día fue un verde tapiz. Las porterías, intactas con el paso del tiempo, parecen resistir con ironía al derrumbe de las gradas, huérfanas de las butacas amarillas y azules que antes las poblaban. Balones desinflados repartidos por la finca que parecen rendirse a lo inevitable, completan una fotografía siniestra de un estadio inaugurado el 25 de diciembre de 1944 que ahora agota sus días.

Remodelación. Muchos empresarios, también directivos de Las Palmas, propusieron en los últimos años ideas remodelar el recinto de Ciudad Jardín, confiados de su utilidad. Pero la construcción del Estadio de Gran Canaria y su alto coste hizo inviable esta posibilidad, rechazada de plano por el Cabildo. Alejado de cualquier actividad, el viejo Insular desaparecerá al cumplir los 65 años.