Fuerteventura será el primer Parque Nacional de Zonas Áridas y mar de Europa

02/05/2010

 

Fuerteventura será el primer Parque Nacional de Zonas Áridas marítimo-terrestre de Europa y en la conservación de sus recursos intervendrán, entre otros, paisajistas y antropólogos culturales que estudiarán cómo afecta la calidad de vida de la población local en el ambiente, y viceversa.  

Así lo explicó a Efe el catedrático de Ecología de la Universidad Complutense de Madrid, Francisco Díaz Pineda, coordinador de los once equipos técnicos que trabajan en la propuesta que se presentará en 2012 a los municipios y el Cabildo de Fuerteventura y a la que han que de dar el visto bueno las autoridades regionales antes de elevarla al Organismo Autónomo Parques Nacionales.

Díaz Pineda, que disertó esta semana en Fuerteventura sobre biodiversidad y paisaje en la X Conferencia Atlántica de Medioambiente, donde esta Reserva de la Biosfera celebró el primer aniversario de su declaración, destacó que con este parque nacional se pretende avanzar en el cambio de modelo de desarrollo de la isla. Explicó que este modelo persigue regular actividades tradicionales como la agricultura o la ganadería e impulsar un turismo basado en el arte, la cultura y la naturaleza, y no en hoteles y campos de golf, "porque ya hay bastantes y de eso se beneficia muy poco la población local".

El experto en ecología destacó que el plan de ordenación de recursos naturales de este pionero parque natural de zonas áridas, al que pretenden "copiar" en el sureste de Almería, aunque el que estudia la Junta de Andalucía en ese lugar de España no es marítimo-terrestre, comprenderá gran parte de la Península de Jandía, al sur de la isla, y tendrá continuidad por el norte a través del mar.

A su juicio, su "carácter único y la singularidad de ser una rareza en la geografía española" definen el paisaje majorero, que Miguel de Unamuno describió en 1924, durante sus meses de destierro en la isla, al referirse a la Península de Jandía, como "una península casi deshabitada, por donde vagan, entre soledades desnudas y desnudeces solitarias de la mísera tierra, algunos pastores".

Sin embargo, Díaz Pineda afirmó que "no se puede pensar en las zonas áridas como una maldición" y agregó que aunque tenemos una cultura cuya base es greco-romana, con una agricultura de regadío que después potenciaron los árabes, que fueron derrochadores de agua porque les sobraba, en Fuerteventura no ha sido así porque no es abundante y la cultura tradicional se ha basado en economizar este recurso, de ahí que sea muy interesante resaltar esta singularidad.

Además, esta propuesta destaca que "Fuerteventura está constituida por un tejido, no por un paño inerte, es decir, que en la isla circulan el agua, la energía y los animales, y esos procesos son los que hay que conservar, incluyendo la agricultura y la ganadería, ya que su símbolo es la cabra y tiene que seguir siéndolo".

Eso no impide que se regule la presión ganadera para preservar los resquicios de vegetación natural que quedan en la isla, dijo. Díaz Pineda explicó también que una de sus finalidades será la educación medioambiental, algo que se olvida con frecuencia pese a que "el problema de la conservación de la naturaleza es humano, y no de la naturaleza".

El ecólogo aseguró que esta iniciativa no persigue "amargar la vida a nadie, como piensan los cazadores" de la isla, a los que garantizó que no tendrán que dejar de cazar, aunque no podrán seguir haciéndolo "sin ninguna regulación, como hasta ahora", sino, con unos "cotos y en unas épocas del año, como ocurre en cualquier lugar del mundo".