La crisis del ladrillo golpea a una de las promotoras inmobiliarias más glamourosas que ha pasado por Canarias. El grupo andaluz, con sede en Málaga, arrastra un pasivo de 300 millones y, en el grupo de acreedores (entidades financieras) no se descarta que acuda a un expediente concursal.

Hace poco más de un año, antes de las elecciones locales, Evemarina se paseaba por las Islas como una promotora con imagen de éxito. Excelente puesta en escena y operaciones llenas de glamour, como el campo de golf Las Palmeras, junto al hospital Doctor Negrín; o el solar de Pavía como resultado de una permuta que daba a la ex alcaldesa, Pepa Luzardo, un golpe de efecto ecológico al recuperar El Confital.

Evemarina se convirtió, de la noche a la mañana, en una firma de prestancia, caracterizada por una potente iconografía institucional, algo que era del pleno agrado de la ex alcaldesa. Pero bajo esa potente y costosa estética, el grupo hacía aguas porque, sólo seis meses después de que el PP perdiera la capital grancanaria, las cuentas de la compañía demuestran que se asoma a la larga lista de empresas que se ven golpeadas por la crisis inmobiliaria.

La sociedad, fundada en 2001 en Málaga por el arquitecto Borja Ramos, arrastra un pasivo de 300 millones, lo que hace insostenible su capacidad de reacción ante la contracción del mercado financiero y la caída del consumo. El grupo cuenta con activos valorados en 700 millones y una reserva de suelo de unos 10 millones de metros localizados en Andalucía, Madrid, Levante, Portugal y Canarias (opera en las dos capitales).

El frenazo brusco de la construcción obligó a replantear sus objetivos el pasado otoño, que fue cuando las entidades financieras comenzaron a a detectar los primeros síntomas de debilidad.

Evemarina cambió la cúpula directiva de Las Palmas y de Sevilla y en diciembre, el principal accionista (Borja) recompró varios paquetes de títulos a otros accionistas. El grupo dejó de lado los grandes proyectos para centrarse en otros más pequeños, aunque más rentables.

En Las Palmas, su suerte cambió con la salida del PP del Ayuntamiento. En la web oficial, la empresa ofrece promociones en Mesa y López y Tafira, en la capital, pero el proyecto estrella no era ni siquiera el campo de golf; se centraba en el edificio de 35 plantas de la calle Pavía, frente al centro comercial Las Arenas.

En la actualidad, el proyecto de Pavía es iniviable porque el solar comprado por Evemarina a las familias Calderín y Del Río carece de autorización al no estar contemplado en el Plan General Urbano. La adquisición del suelo de Pavía se materializó con un crédito financiero de 40 millones de euros que a Evemarina le va a costar devolver, ya que el 90% de los ingresos de la empresa procede de la promoción residencial y, tal y como está el negocio, este tipo de viviendas no se vende antes de tres años. Y siempre que se construya, claro, porque a Evemarina le hubiera todado la loto si Luzardo cambia el Plan tras las elecciones.

Si se analizan las cuentas, Evemarina preparaba un golpe financiero de calado en este proyecto. Contaba con casi todo, excepto con las urnas. Disponía de la proximidad con la alcaldesa y, encima, se había hecho con los servicios laborales de Carmelo Padrón, quien a su vez asesoraba también a Calderín y a Del Río en las negociaciones. El triángulo era perfecto: imagen seductora (glamour), favor político, orientación profesional (Padrón), suelo (3.500 metros) y dinero (crédito de 40 millones).

Los cálculos para Pavía eran de 250 millones de facturación a tenor de la edificación, con una rentabilidad del 40%. Pero el vaparalo financiero lo ha impedido.

Puerto Banús en Mogán.

Los proyectos de Evemarina para Canarias imponían una condición: el aire elitista y exclusivo. Caminaron siempre muy cerca del PP y, según fuentes financieras, iniciaron gestiones con los dueños de Anfi del Mar para adquirir parte del capital. Su proyecto de construir un clónico de Puerto Banús asombró al alcalde de Mogán, Francisco González, quien no dudó en estudiar cualquier iniciativa. La facturación del grupo pasó de 44 millones en 2003 a 240 millones en 2006.