Eva Amaral: "Soy una escultora fracasada"

10/05/2012
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La cantante aragonesa Eva Amaral, que llega a París con dos décadas de carrera y al borde de los cuarenta, ha recordado que a pesar de su éxito musical tras nueve discos, lleva bajo la piel a una "escultora fracasada".

La zaragozana ha explicado en una entrevista con Efe que es ella la que se encarga de gestionar la faceta visual que rodea al dúo Amaral porque arrastra una vocación frustrada por las artes plásticas, profesión en la que se empezó a formar académicamente en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza, allá por los años noventa.

"Ir a países donde no te conoce nadie o prácticamente nadie siempre es una emocionante forma de empezar", comenta la vocalista, que actuará esta noche el la sala Alhambra de París dentro de un ciclo de música española organizado por el Instituto Cervantes.

El grupo, que ha dejado para la memoria canciones como "Moriría por vos" o "Cómo hablar" se ha forjado una carrera a golpe de escenario en bares y salas. Gracias a la difusión de su música a través de internet se le están abriendo nuevos horizontes geográficos, explica el guitarrista de la formación, Juan Aguirre.

"Las fronteras son cada vez más flexibles" gracias a las redes sociales, que permiten "libertad de comunicación" y en donde "cabe todo, mientras se respete", agrega.

Ese vehículo musical que supone internet hace que, tras su breve escala en París donde presentará su último disco, "Hacia lo salvaje", Amaral ponga rumbo a las ciudades estadounidenses de San Francisco y Los Ángeles en junio.

El dúo eligió este título porque el mundo está viviendo "un momento de incertidumbre" en el que se avanza hacia "lo desconocido" y donde se puede vislumbrar un avenir "prometedor" en el que Aguirre y Amaral quieren "ver esperanza".

Dos décadas de música, sin embargo, no son tiempo suficiente para recostarse en el diván y encontrar respuestas, más allá de algunos signos de carácter que han marcado su desarrollo artístico.

Tras una primera noche de bares y bicicletas en París que esperan repetir esta madrugada, sobre la mesa de un café cercano al canal de Saint-Martin, Aguirre reconoce que "es difícil analizarse a uno mismo", después de dos décadas de carrera, más allá de algunos marcados signos de carácter.

"Nuestra manera de componer es bastante impulsiva, no racional. La chispa que lo ha originado es algo instintivo", comenta el guitarrista.

Una de sus fuentes de inspiración, recapacitan, es el cine, que les ha servido para salpicar de destellos de cultura popular su discografía, con estribillos que resuenan el la cabeza de casi todos, como aquel que recordaba las desventuras de Nicholas Cage en "Leaving Las Vegas".

Sin embargo, intentan impregnar sus temas con fragmentos de la realidad que viven en cada momento, como si cada disco fuera "una especie de fotografía".

"Nos interesa que las canciones tengan algo de realidad, sino serían como películas", apunta Aguirre.

Esas instantáneas han capturado por el camino diferentes aventuras, desde aquellos inicios en los bares maños hasta sus grabaciones en estudios británicos, la separación de la discográfica Virgin y su andadura "de forma autónoma", sus éxitos de ventas, directos, recopilaciones y, en definitiva, dos décadas  dedicados a "tocar con energía".