«Esta casa me cambia la vida»

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA

Ya no tendrá que bajar los cuarenta escalones con su hijo aferrado a su cuello. Ni dependerá de Cruz Roja para salir a la calle. Leonor no necesita más que una llave para sacar a Lolo porque desde este viernes el Gobierno de Canarias le ha entregado una casa nueva en el barrio de Casablanca III.

Leonor cumple su sueño, el que ansiaba cuando subía y bajaba los escalones de su edificio con su hijo, afectado de parálisis cerebral y distrofia muscular, enganchado a su espalda. La misma fantasía que le dio fuerzas para reclamar al Gobierno de Canarias el cambio de su vivienda por una adaptada en un bajo. El sueño era no depender de nadie para entrar y salir con su hijo Lolo. Su esperanza adquirió ayer forma de llave, la que abre las puertas de una nueva casa en Casablanca III, la que le da la bienvenida a una nueva vida. A veces la lucha vecinal conoce de compensaciones.

«Es de justicia, nadie le está regalando nada», le dijo la viceconsejera de Políticas Sociales del Gobierno de Canarias, cuando franqueaba la puerta de la nueva casa, en el conjunto residencial Mestisay de Casablanca III.

Leonor Pérez apenas podía refrenar el llanto, ni la risa. Pasaba de un estado a otro sin transición, mientras entraba y salía de las habitaciones de su nueva casa, un piso de 70 metros cuadrados que recibe a cambio de ceder el suyo en Lomo del Chinche. De un tercero sin ascensor a un bajo.

Expediente legal. Ahora empieza el trámite burocrático del cambio de casa. Mientras se solventa, Leonor ha firmado un contrato en precario, una vía excepcional que ha contemplado el Gobierno de Canarias para este caso. Hace un mes, la empresa Visocan detectó que la casa de Casablanca III había quedado vacía. Tras adaptarle el baño, ayer le fue entregada a Leonor. «Esto me cambia la vida», reconocía, «si puedo esta noche (anoche para el lector) me mudo con una vela y el colchón».

De la mudanza de sus muebles se encarga el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, cuyo concejal de Cohesión Social, Jacinto Ortega, aseguró que en el mandato pasado «no existía voluntad política» de solventar el problema de Leonor Pérez. «No es normal que en un mes y medio se haya logrado una solución», añadió.

«A todos les doy las gracias de corazón», repetía Leonor dentro de su nueva casa, «no saben lo que significa poder salir de la casa con mi niño todos los días». Ella vio la vivienda hace un mes y desde entonces no ha dejado de soñar con ella. «No sé si se hace justicia pero esto es un sueño», añadió.