España se empobrece

Rafael Álvarez Gil
RAFAEL ÁLVAREZ GIL

Este miércoles Mariano Rajoy reprodujo la sesión en el Congreso de los Diputados en la que José Luis Rodríguez Zapatero en mayo de 2010 dio un bandazo en su política económica instigado por Bruselas. Entonces, certificó su final político. Puede que también ocurra ahora. Pero el problema, el real, el de fondo, es que el Estado de Bienestar se descompone a marchas forzadas en nuestro país.

Y lo peor es que estas dos comparecencias no serán las últimas. Vendrán más. Porque de nada sirve el ajuste de las cuentas públicas si la recesión se agudiza y se destruye empleo sin cesar. Pronóstico más que probable.

Ninguna democracia se mantiene sin unos mínimos de prosperidad. No puede permanecer indefinida en el tiempo sustentándose en el retroceso socioeconómico sin visos de cambiar.

La conflictividad aumentará. Para empezar, porque las medidas que ejecuta la Administración son, de siempre, modelo a imitar por el resto. Dicho en plata, si los poderes públicos suprimen la tradicional paga extra de Navidad más de una empresa no dudará en aplicarlo aludiendo a la gravedad que vivimos que, todo sea dicho, es así e irá a más.

Por consiguiente, el empobrecimiento general avanza desmesuradamente. Sin contemplaciones. Y los precarios recursos colectivos quedarán ceñidos poco a poco a asegurar un mero asistencialismo.

En cierta medida, no hay salida nacional. Mariano Rajoy podrá, y debe, reducir el déficit público y equilibrar los presupuestos. La deuda hay que pagarla. Además de sus sangrantes intereses. Subsanar años de excesos va a costar y mucho. Sin embargo, la senda del crecimiento no volverá por sí sola. Precisa de ingentes esfuerzos de inversión que el país no tiene y, está por ver, la capacidad empresarial que, a su vez, está pendiente de que vuelva a fluir el crédito bancario.

En fin, esto no ha acabado. Tarde o temprano, habrá más jornadas parlamentarias donde el presidente del Gobierno anuncie decisiones drásticas y dolorosas para todos. Porque la austeridad es necesaria. Aunque con eso solo no nos basta.