El ‘Valbanera’ hace escala en Arucas

El hundimiento del barco Valbanera en aguas de Cuba en 1919 es todavía hoy un misterio. A bordo iban más de 1.100 personas, entre ellas 600 canarios, que habían decidido cruzar el Atlántico para trabajar en la caña de azúcar. Hoy ese barco pasa por Arucas.

La asociación cultural de La Goleta Salsipuedes, acostumbrada a recrear situaciones históricas y representar obras relacionadas con el municipio de Arucas, presenta este fin de semana un nuevo espectáculo: El misterio del Valbanera.

Desde hace días un gran barco, que recuerda al que se hundiera en aguas de Cuba hace 91 años, está varado en las instalaciones de Destilerías Arehucas, en Arucas.

Como cuenta el presidente de Salsipuedes y director de la obra, José Moreno, más de 70 personas intervendrán a partir de hoy en una representación «que pretende homenajear a las 488 personas canarias que murieron en el hundimiento». Un desastre marítimo en el que «sólo murieron pobres, gente humilde». Quizás por eso, apunta Moreno, del Titanic, que naufragó seis años antes, ha concitado tanta atención «y más de 300 libros públicos por sólo 4 del Valbanera». Pero también es un reconocimiento al sufrimiento de sus descendientes, «invitados todos ellos a la representación» a través de los diferentes ayuntamientos, «sacando a la luz la historia de un barco de vapor y grandes dimensiones cuya desaparición quedó enterrada en la historia».

Para poner en marcha este osado proyecto, teniendo en cuenta que se trata de un colectivo cultural amateur, han accedido «a la lista de víctimas, investigado durante meses en los archivos de la naviera Pinillos y la Autoridad Portuaria».

Y en ese ir y venir de datos y números comienzan a aflorar los sentimientos, «cuando descubrimos que Canarias está llena de descendientes de víctimas», gente que en su inmensa mayoría emigraba a La Habana con el fin de prosperar con la caña de azúcar, de ahí que El misterio del Valbanera se represente en Destilerías Arehucas, por su relación con este cultivo.

La tragedia, que fue menor gracias a las premoniciones de algunos y al desembarco improvisado de 800 pasajeros en el puerto de Santiago de Cuba, «donde sólo estaba previsto que bajaran 40», regresa, pero también hay un guiño a la esperanza y la risa. Sin embargo, «somos conscientes de que habrá gente que llore».

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