El Valencia, último escollo para la final

David Ojeda
DAVID OJEDA

El Estudiantes perdió el partido sin salir del hotel. La gripe dejó postrado en la cama a su máximo referente, el exclaretiano Carl English, y el equipo del Ramiro de Maeztu nunca superó su ausencia.

El equipo de Vidorreta intentó superar la baja de su artillero, e incluso fue capaz de dar respuesta a Valencia durante el desarrollo del primer cuarto. Pero el combustible no le dio para más. Ya en el segundo parcial, el partido quedó sentenciando.

El Valencia se desperezó en ese momento. Mediatizado por su mala dinámica previa al torneo, exhibió modales demasiados respetuosos en el inicio del encuentro, pero cuando testó hasta donde había quedado mermado el Estudiantes, rompió el partido. El gran artífice fue Vitor Faverani. El interior taronja, alejado del quinteto que inauguró el partido, saltó a la pista para dominar el rebote y liderar a su equipo en anotación.

Llevados por el aluvión, solo Granger y Germán Gabriel intentaron sujetar a su equipo en el encuentro. Pero ya en el descanso la ventaja (37-25) significaba un brecha demasiado complicada de paliar por el equipo madrileño, carente de recursos ante la baja de su principal fuente de anotación. Valencia llega a la semifinal tras ganar un encuentro desangelado, con más atractivo en las gradas.