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El tesoro oculto del fortín

El tesoro oculto del fortín

Rebeca Díaz

Jueves, 1 de enero 1970

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Las visitas guiadas al castillo de La Luz comenzaron este jueves con un grupo de 25 ciudadanos que lo solicitaron previamente. Los primeros en acceder a la fortaleza, tras la reapertura que presidieron los príncipes de Asturias el martes, efectuaron un viaje al siglo XV en el que descubrieron un tesoro oculto desde el XVII, el torreón de Alonso Fajardo. Minutos antes de las 11.00 horas de este jueves, el grupo de 25 privilegiados que había logrado cita para tomar parte de la primera visita guiada al castillo de La Luz, tras una intervención que lo ha mantenido cerrado trece años, aguardaba la apertura de la valla de acero corten que rodea el fortín de La Isleta. Ya al otro lado de la estructura, tocaba cumplir el trámite de acreditar identidades. Cuando los integrantes de la primera de las dos expediciones previstas para el jueves comprobaron que formaban parte del listado, se dio por iniciada una vista a la que se sumó la concejala de Cultura del Ayuntamiento capitalino, María Isabel García Bolta. Juan Espino, el arquitecto del servicio municipal de Cultura que ha asumido el rol de guía en esta primera etapa de apertura al público, recibió a un grupo ávido por saber más de una construcción que la mayoría conocía «desde el exterior», y les avanzó el contenido del viaje hacia el pasado que estaban a punto de iniciar. «Nos vamos a trasladar del siglo XX al XV y hasta el ruido va a desaparecer», les prometió. Y es que una vez se accede al otro lado de la valla, la ciudad queda en un segundo plano y todas las miradas se centran en la edificación de piedra que se presenta en toda su plenitud. Los visitantes, tras la charla inicial, que incluyó un breve repaso de la historia del castillo y los motivos que la hicieron posible, en el edificio anexo, se dirigieron a la sala principal de la fortaleza, tras realizar las pertinentes fotos de la construcción desde el ángulo recomendado por su Cicerone particular. «Lo que se ha hecho es vaciar el castillo, y se han encontrado cosas que no se veían desde el siglo XVII», les anunciaba antes de entrar al corazón del fortín, donde se encuentra la joya del castillo, el torreón de Alonso Fajardo. Una construcción de 1494, que se rescató de la tierra que la cubría con la intervención arqueológica acometida en 2001, y que definió como el «primer peón que movió España» en su estrategia de conquista del nuevo mundo. Ante el torreón, siguieron las explicaciones sobre los materiales empleados y las sucesivas murallas que se erigieron en torno a él como protección ante piratas y corsarios, ya que pese a su aparente solidez, «se podía destruir con facilidad». En la misma sala, pudieron apreciar parte de la muralla intermedia, rescatada también de la tierra y del olvido en la intervención de 2001. Una hora después, tras visionar un resumen de la intervención en el castillo, los visitantes regresaron de su singular viaje para dar paso a quienes, cámara en mano, ya esperaban su turno.

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