El salto del pastor da el brinco hacia el BIC

03/03/2014

La aprobación hace unas semanas por el Parlamento de Canarias de la propuesta del diputado de CC José Luis Perestelo para que el Salto del Pastor sea declarado Bien de Interés Cultural ha traído a la actualidad una actividad única en el mundo que da muestra de cómo los canarios supieron adaptarse al medio para sobrevivir.  
Sólo los pastores canarios saltan por los riscos detrás de su ganado, lo mismo que sólo en La Gomera se silba para comunicarse, por eso los saltadores de las Islas, igual que ya lograron los silbadores gomeros, quieren que esta manera de desplazarse única en el mundo tenga el reconocimiento y la protección que merece. Juan Alemán, vicepresidente de la Federación de Salto del Pastor Canario, asegura que su objetivo es que, como el silbo, llegue a ser incluido en la lista de bienes Patrimonio de la Humanidad.
De momento, la federación se conforma con que el Gobierno de Canarias declare el Salto del Pastor Canario Bien de Interés Cultural (BIC). Para lograrlo está trabajando desde hace más de un año en el expediente, por eso ha acogido de manera positiva que el Parlamento de Canarias apoye unánimemente esa declaración, lo que no comparten es que se entienda como deporte de competición y de exhibición, como lo planteó José Luis Perestelo, promotor de la iniciativa, en la Cámara. 
Alemán asegura que el Salto del Pastor no es un deporte autóctono porque «no se trata sólo  de brincar», sino que forma parte del «acervo cultural canario». La Federación de Salto del Pastor Canario «evita el andamio» porque su medio, dicen, es «el risco», principalmente ligado al pastoreo.
Del salto del pastor hay referencias bibliográficas desde la Conquista. Quién primero habló de esta práctica fue el portugués Gaspar Frutuoso en 1590, que describía cómo los isleños corren «esas cumbres con sus ganados todos los días, pasando de una a otra parte con su lanza al hombro [...]».