El reloj del 26J empieza a andar

JOSÉ MIGUEL BLANCO (EFE)

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, fracasó ayer en su intento de ser investido como presidente del Gobierno en una sesión que abre una nueva fase de dos meses ante la que se han sucedido los guiños y las apelaciones al diálogo para evitar que los españoles tengan que votar de nuevo el 26 de junio.

En la votación de investidura de ayer, Sánchez ya no necesitaba mayoría absoluta, sino lograr más votos a favor que en contra, pero el resultado fue prácticamente idéntico al de 48 horas atrás con la única novedad de que la diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas, le dio su respaldo mientras que el pasado miércoles se abstuvo. Por tanto, el candidato logró 131 síes (los de los diputados del PSOE, de C’s y de CC), mientras que los otros 219 le negaron su apoyo, por lo que empieza a correr el plazo de dos meses durante el que se sucederán nuevos intentos de llegar a un acuerdo que cuente con los apoyos suficientes o, de lo contrario, se convocarán elecciones. Ante esta nueva etapa se sucedieron las alocuciones en las que se abogó por el diálogo pero mezcladas con duras acusaciones que fueron continuación de las ya escuchadas en el debate del miércoles. Sánchez, en su intervención en el debate previo a la votación, ya era consciente de lo que iba a ocurrir, pero lanzó una última llamada a Podemos: «No esperemos más, voten sí al cambio», les pidió tras defender que su proyecto de gobierno «del bien común» es la «única alternativa a la España de la injusticia y la desigualdad». A su juicio, esa meta sólo es posible mediante «pactos transversales» sobre la base de su acuerdo con Ciudadanos y a los que se mostró abierto a llegar en las próximas semanas. Tras insistir en su llamamiento a Podemos y otras formaciones de izquierdas para evitar que Mariano Rajoy siga como presidente, acusó al líder del PP de carecer de responsabilidad por declinar el ofrecimiento del Rey para intentar su investidura. Rajoy le contestó asegurando que nada de lo que ha ofrecido es lo que España se merece y necesita. «Su fiesta ha llegado al final: usted ha perdido las elecciones, ha perdido esta investidura, nos ha hecho perder a todos el tiempo, ha generado falsas expectativas y las ha defraudado. Ha puesto las instituciones al servicio de su supervivencia», señaló el presidente. Y usó esta última acusación para considerar que esa actitud «también es corrupción». Unas palabras en respuesta a las que minutos antes había pronunciado Sánchez acusando a Rajoy de corrupción por la «utilización partidista de las instituciones públicas». Rajoy reprochó también a Sánchez padecer el «síndrome de Adán», le pidió que deje de bloquear que gobierne el PP como lista más votada y le responsabilizó si España tiene que ir a unas nuevas elecciones. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, intentó reconstruir puentes con el PSOE y, pese a su rechazo a apoyar ahora a Sánchez, le emplazó a una nueva negociación desde esta misma noche en busca de lo que ha llamado «el acuerdo del beso», evocando así el que se dio el miércoles en medio del hemiciclo con el portavoz de En Comú Podem, Xavier Domènech. En su turno, el portavoz del PSOE, Antonio Hernando, sin dirigirse explícitamente a Iglesias, le llamó a «desterrar la ira, el rencor, la rabia y las frivolidades» como un paso «imprescindible» en la España de hoy. El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, arremetió especialmente contra Rajoy, al que pidió que se abstuviera y al que acusó de haber intentado poner en jaque el papel constitucional del Rey, así como al Congreso y a la propia democracia, aunque «no lo ha conseguido». También llamó la atención sobre el hecho de que voten juntos quienes quieren que se rompa España, en alusión a Podemos y a los independentistas, y quienes quieren que se «pudra», en referencia al PP. El portavoz de Democracia i Llibertat, Francesc Homs, ofreció el apoyo de su grupo a un gobierno de España «como contrapartida de un referéndum en Cataluña».