El proyecto de San Sebastián 2016 invita a un viaje hacia la convivencia

28/06/2011

El proyecto vencedor con el que San Sebastián ha sido designada Capital Europea de la Cultura en 2016 invita a un viaje hacia la convivencia, diseñado tras un "proceso participativo amplio y plural", que persigue el compromiso social con los derechos humanos, la educación en valores y la creatividad.

Estos principios han servido para que la capital donostiarra haya sido designada esta tarde Capital Europea de la Cultura en 2016, título que se disputaba con otras cinco ciudades españolas: Burgos, Córdoba, Las Palmas, Segovia y Zaragoza.

Bajo el lema "Olas de energía ciudadana", San Sebastián ha conseguido convencer al jurado con un proyecto algo etéreo, titulado "Cultura para la Convivencia", cuyo contenido íntegro ha sido guardado con recelo hasta ayer, cuando fue presentado en Madrid y repartido en los quioscos en formato de periódico.

La candidatura de San Sebastián, según el texto, demuestra que la propuesta vencedora ya no puede ser un compendio de conciertos o actividades, sino que debe ofrecer algo más y hacer hincapié en los problemas que tiene la ciudad y en la manera en la que la capitalidad servirá para resolverlos.

En este caso, la propuesta de San Sebastián considera que ser Capital Europea de la Cultura supone una oportunidad para "fortalecer el compromiso social por los derechos humanos y la rebeldía cívica contra cualquier forma de exclusión y de violencia" y para "avanzar hacia un clima de concordia cívica desde la que establecer la arquitectura emocional del futuro".

"Transformar las políticas culturales" o reforzar la dimensión europea para convertir esta ciudad de 180.000 habitantes en un referente en el continente son otras de las posibilidades que contempla el proyecto de San Sebastián, que considera que uno de sus éxitos residen en que es fruto de "un proceso de participación amplio, abierto y plural", que está también en el germen de gran parte de las actividades programadas.

De hecho, se espera que la capital sea un flujo constante de actividades generadas por la ciudadanía de forma creativa, en red con todo el continente, que tendrán su punto álgido en 2016.

El acto oficial de inauguración de la capitalidad será el 20 de enero, coincidiendo con la fiesta patronal de la ciudad, en la que 9.000 niños de toda Europa darán inicio a doce meses de fiesta cultural con los redobles de tambores y barriles en una gran tamborrada.

San Sebastián pondrá en marcha "embajadas itinerantes" por Europa en un barco (réplica de una embarcación del siglo XV) que emprenderá un viaje por todo el arco atlántico; un tren transfronterizo que cruzará el continente europeo; una carpa de circo que irá de gira, y una oficina móvil para recoger aportaciones y sugerencias.

También impulsará "metodologías" innovadoras a través de la organización entre 2012 y 2020 de laboratorios de energía ciudadana con los que busca establecer conexiones improbables entre disciplinas diversas o propiciar foros sobre tecnología, arte, lenguas -euskera-, o espacios verdes.

En el apartado "semilleros de paz para la reconciliación", el proyecto de San Sebastián incluye actividades en lugares emblemáticos -Gernika (Vizcaya), Aránzazu (Guipúzcoa), Estrasburgo y San Sebastián- entre las que destaca un encuentro de Premios Nobel de la Paz.

Se prevé asimismo, si las "condiciones políticas" y meteorológicas lo permiten, organizar en julio una cadena humana entre las localidades guipuzcoanas de Aduna y Tolosa "en recuerdo a las primeras víctimas del conflicto vasco", mientras que un mes antes tendrá lugar un encuentro internacional de comisiones de verdad, justicia y reconciliación que incluirá también la celebración de un festival antibelicista y antirracista.

Una gran exposición sobre la violencia y la paz a lo largo de la historia del arte, un encuentro interreligioso para pensar una plegaria ecuménica contra los fanatismos y la instalación de seis grandes jaimas entre San Sebastián y su ciudad hermana Bojador, en el Sahara occidental, son otras de las propuestas concretas del proyecto vencedor, que aglutina decena de eventos a pie de calle.

Todo para articular un proceso de educación continua, una apuesta por la energía vital y el espíritu autocrítico de las personas y, sobre todo, una propuesta "transformadora" que, según sus promotores, tendrá "buena presencia, pero sobre todo mucha esencia".