El pino de La Lajilla tenía 484 años y el de Pilancones, 542

24/11/2011
ETIQUETAS:

 La historia de dos de los pinos más singulares de Gran Canaria, caídos ambos tras el incendio forestal del verano de 2007, ha sido reconstruida por Mar Génova, profesora de la Universidad Politécnica de Madrid, analizando diversas secciones de los troncos. Así, ha estimado la edad mínima que tenían al desplomarse  en 542 años en el caso del pino de Pilancones y en 484 en el de La Lajilla. Así, haciendo cuentas, el primero dataría de mediados del siglo XV y el segundo de principios del XVI.

El estudio sobre la longevidad de estos pinos monumentales ha medido y analizado distintas secuencias de crecimiento de trozas de ambos ejemplares, correlacionando luego y sincronizando entre sí las cronologías promedio de cada uno. Así se ha reconstruido la vida de ambos, las coincidencias y divergencias en su desarrollo a lo largo de los últimos siglos y hasta las heridas que sufrieron.

El trabajo presentado ayer en el marco de las XVIII Jornadas Forestales de Gran Canaria señala que en su etapa juvenil el pino de Pilancones fue un árbol dominante con escasa competencias. En los siguientes 400 anillos se distinguen dos etapas. Entre 1570 y 1730 tuvo crecimientos similares a los del pino de La Lajilla. De ahí hasta 1910 sus anillos pasan de anchos a estrechos y de nuevo a valores medios, lo que se interpreta como que sufrió tres incendios, a mediados del XVIII y en las décadas de los 30 y los 70 del XIX. A inicios del siglo XX comenzó su edad senil, en la que  pudo sufrir dos fuegos más.

La dendrohistoria del pino de La Lajilla dice que de pequeño sufrió fuertes vientos o deslizamientos del terreno que lo inclinaron. En sus primeros 50 años fue un tanto enclenque, los 160 siguientes se desarrolló como un pino más y los 170 posteriores como un gigante. Y todo parece indicar que cuando murió gozaba de buena salud.