El piloto confesó que traía coca

Al ver cómo la Policía Nacional cercaba el avión privado, su piloto, un colombiano de 39 años, confesó a los agentes que los bultos de Cruz Roja escondían una tonelada de cocaína. Habían quitado los asientos del lujoso jet para usar la estancia como almacén de la droga. La cocaína procede de un cártel colombiano desconocido para Interpol.

Carlos Santana Beltrán
CARLOS SANTANA BELTRÁN

El piloto del jet privado retenido desde el pasado domingo en el aeropuerto de Gran Canaria confesó a los agentes del Cuerpo Nacional de Policía que los paquetes de Cruz Roja que llevaba en el avión en realidad ocultaban una tonelada de cocaína. Su confesión, según apuntaron ayer fuentes cercanas a la investigación, llegó antes de que los agentes procedieran a examinar los fardos.

Los tres detenidos, el piloto, de origen colombiana y de 39 años, el copiloto de origen alemán y de 28 años, y la mujer, de 29 años y también de nacionalidad alemana, habían retirado todos los asientos del lujoso avión para poder almacenar los 1.400 kilos de cocaína que traían a bordo. Ni el Cuerpo Nacional de Policía ni la propia Interpol, que fue quién dio el aviso para su interceptación, conocían qué traía la avioneta. De hecho, las sospechas estaban entre un cargamento de armas o cocaína. Finalmente, fue esta segunda opción.

Lo que sí sabían es que el jet, que el domingo aterrizó en Gran Canaria para repostar combustible, momento en el que fue retenido, era que el vuelo traía un cargamento ilegal.

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