El paro afea otra vez el discurso del presidente del Gobierno

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Más de 300.000 personas desempleadas mancharán el discurso que pronuncia hoy el presidente del Gobierno, Paulino Rivero, con motivo del debate anual de la nacionalidad. El crecimiento del paro no le ha dado tregua desde que es presidente y este año, con nuevos récords, tampoco.
El escenario económico en el que vivimos no puede ser menos deseable, y corre el riesgo de complicarse. La destrucción de empleo y de tejido empresarial, las restricciones financieras, las incertidumbres internacionales, la debilidad interna, y los escasos fondos públicos son las principales dificultades. De todos los problemas, el más importante es el desempleo». 
Así comenzaba Paulino Rivero su discurso del año pasado y si el de este año no lo inicia de la misma forma, no será porque hayan dejado de existir todos esos problemas.
El jefe del Ejecutivo tenía razón al pronosticar que el escenario económico podría complicarse y de que el desempleo sigue siendo el problema capital de la comunidad autónoma.
El paro registrado arroja en su último mes 291.474 personas en procesión buscando empleo y la encuesta de población activa, 368.400 desesperados por un contrato. La realidad rompe los compromisos que adquirió Rivero el año pasado: el «paquete de medidas de dinamización económica de apoyo a las empresas que ayuden a generar actividad y crear empleo», un «plan de choque denominado para la Emergencia Social del Desempleo», con 50 millones para su financiación aparte de los 5 millones destinados a las organizaciones sociales para generar empleo, etc...
Ante el rechazo a desentrañar las líneas generales de su intervención, cabe apuntar que el presidente no entrará a evaluar las acciones anunciadas e incumplidas.
El sector turístico es el único que le puede dar algo de oxígeno a pesar de la disminución del número de visitantes, algo que viene achacando directamente al aumento de las tasas aéreas. Pero obviará que el nuevo plan estratégico promocional de las Islas Canarias 2012-2010 que anunció el año pasado sigue siendo eso, un anuncio.
Este argumento da pie al jefe del Ejecutivo a mantener la tensión con el Gobierno central, así como la ruptura del diálogo con el Partido Popular cuya responsabilidad achacará, previsiblemente a su presidente, José Manuel Soria. Igual que han hecho los conservadores contra él.