Son muchas las cosas que demuestran que la Monarquía es hoy una institución extemporánea. Y no precisamente de las más insignificantes es que el Rey no esté sometido al control parlamentario. Esa es la contestación que ha recibido ERC a su intención de que el Gobierno respondiese por escrito sobre qué hay de cierto en torno a esa supuesta cacería en la que habría participado el Monarca y en la que fue abatido un oso previamente dopado con vodka y miel, asunto con el que la prensa rusa está haciendo un festín.

Que en un sistema parlamentario exista un elemento, por muy elevado que esté situado en la pirámide del Estado, que no esté sujeto al control parlamentario es un contrasentido con el que será difícil que podamos vivir mucho tiempo. Con Leonor, sin Leonor, con su hermanito o hermanita y con la bien estudiada pose del Príncipe heredero y su esposa o sin ella. No se trata de ser republicano o monárquico. De hacerle ascos al gasto que supone mantener a una familia real y no hacérselos a que sea la familia del presidente de la República la que corra a cargo de las arcas públicas, Se trata de que hay cosas que repugnan a la inteligencia y ésta es una de ellas.

El ejemplar comportamiento de la Familia Real española ?en especial en comparación con los espectáculos de la británica? es uno de los argumentos repetitivos de aquellos que consideran la Monarquía Parlamentaria poco menos que una institución inamovible en España. Y el papel del Rey durante el golpe de Estado del 23-F el talismán de los que prefieren obviar que Juan Carlos es el heredero de la Dictadura de Franco. Pero ni una ni otra cosa pueden servir a modo de explicación permanente de un sistema que muy difícilmente se adapta a los tiempos actuales, se lo monten como se lo monten otros países desarrollados. Ni caben garantías de que los comportamientos ejemplares de hoy vayan a repetirse en generaciones futuras ni podremos seguir anclados en los temores y mordazas de la Transición durante una eternidad.

Mientras tanto, es poco probable que la protección de que ha gozado en la opinión publicada la Casa Real se mantenga. ERC, y está en su derecho, va a intentar colar el debate de la cacería del oso supuestamente borracho en la sesión de control del Gobierno durante las preguntas orales a José Luis Rodríguez Zapatero. De ahí a los titulares de todos los medios de comunicación va sólo un paso. Los desmentidos de la Casa del Rey y del gobernador ruso de la región donde al parecer se desarrollo la cacería en cuestión no serán suficientes para parar el arroyo.

Es posible que el Rey siga manteniéndose a salvo del control parlamentario. Pero dudo mucho de que siga durante mucho tiempo ajeno al control de los medios de comunicación. Programas del supuesto corazón de la categoría moral del Aquí hay tomate se estrenan en estos días en la desvergüenza de hurgar en la vida privada de personajes como Federico García Lorca. Nadie está a salvo.