El oficio de labrante se extingue

Con motivo de las fiestas de San Juan, el Ayuntamiento de Arucas ha organizado el primer concurso de labra en piedra. Con ello se busca fomentar un oficio que por momentos parecía que se iba a extinguir con la jubilación de los veteranos. Pero una nueva remesa de labrantes pisa fuerte.

Diez jóvenes se han inscrito en el primer concurso de labra en piedra de Arucas que ayer dio comienzo en el recinto ferial del municipio y cuyo ganador se conocerá mañana domingo. En realidad, lo importante era, tanto para el Ayuntamiento de Arucas como para los viejos artesanos, que el oficio se promocionase. Durante un tiempo se temió que las nuevas generaciones no quisiesen tomar el testigo de este viejo oficio, tan unido a Arucas como su piedra típica y única.

Es cierto que los tiempos están cambiando, y lo hacen en todos los sentidos. Domingo Santana, uno de los grandes tallistas de Arucas, ve la labra desde la veteranía que dan los años y con el negocio ya en manos de sus hijos. Reconoce que «se ha ido mucha gente», y que se trata de un oficio «sacrificado», pero también recuerda que «la demanda es increíble». Los trabajos en piedra, antes totalmente manuales y ahora con la ayuda de maquinaria, son demandados «dentro y fuera de la Isla, incluso del Archipiélago».

A ello se une que la famosa piedra de Arucas, «dura y cara», debe competir con la que se está trayendo de fuera. «Arreglado al bolsillo, así elige la gente una piedra u otra», dice Santana. «Traemos piedras de la China, La India, de Brasil, de la Patagonia, de la Península, de Italia...». Pero la de Arucas es la mejor, nadie pone en duda eso.

Lalo Lázaro, otro de los veteranos labrantes de Arucas, asegura que «el reemplazo de nuevos artesanos es muy poco», y eso que «ahora se trabaja de otra manera, con la ayuda de precisas radiales, compresores».

Aunque las manos el artesano siempre serán únicas. Pero, dice Lázaro ?que junto a Medina y Antonio Pérez conforman el jurado del primer concurso de labra de Arucas?, «ahora la juventud lo primero que pregunta es cuánto voy a ganar».

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