El ocio teme que la ordenanza de ruido reste turismo al Sur

21/08/2014

Empresarios del ocio han expresado que la nueva ordenanza de ruidos del Sur, que impone a los propietarios de locales la obligación de instalar limitadores de sonidos, «terminará por ahuyentar al turismo». La Fecao insiste en que debe medirse el ruido ambiental que genera el conjunto de un centro comercial y no local por local.

Empresarios con muchos años de experiencia en el sector del ocio nocturno y que jamás han sido sancionados por infracción a las ordenanzas municipales, como es el caso del holandés Stephan Venmans, aseguran que la nueva ordenanza de protección contra la contaminación acústica es negativa para el turismo. «El 80% de los clientes vienen por el buen clima y el ambiente, que permite estar en terrazas, al aire y disfrutar de la noche, y esta ordenanza es una obstáculo porque una conversación con un tono de voz un poco alto supera los 85 decibelios del limitador», afirmó.

Venmans, propietario del bar Down Town, considera que es una norma muy extrema. «Estoy de acuerdo con el limitador, pero diferente». «Debería ser gradual, que vaya reduciendo de más a menos y con un corte a las 3.00 horas», indicó.

Asimismo cuestiona que le obliguen a desembolsar más de 4.000 euros por el limitador y el proyecto para cambiar la categoría del bar. «Cuando la policía hace un control de alcoholemia, no pide al conductor que compre el alcoholímetro; esto es algo parecido», apuntó.

Por su parte del secretario general de la Federación Empresarial Canaria de Ocio (Fecao), Antonio Vélez, insistió este miércoles mediante un comunicado de prensa en la necesidad de regular el sonido de los centros comerciales en su conjunto y no local por local, como es el propósito del Ayuntamiento de San Bartolomé.

«Los empresarios desde hace tiempo hemos solicitado el mapa de ruidos y el reconocimiento de los centros comerciales turísticos». «Sin este criterio técnico muy difícil es distinguir entre lo que es ruido ambiental y el que genera una actividad como es el caso de los locales de ocio, que es donde hacen sus mediciones», puntualizó el empresario.
Vélez opina que  la ley es clara en este sentido. «Estamos ante una actividad de ocio en varios centros comerciales y es éste en su conjunto el que debe cumplir la ordenanza de ruidos y demás  normas aplicables», aclara Vélez, «pero antes se debe realizar el mapa de ruidos y ordenar los centros comerciales abiertos».

Desde la Federación de Ocio reiteran, como ya lo se lo indicaron a las autoridades municipales, que  no están a favor del ruido, que es un deber de la administración controlarlo, pero que si quieren defender a  los centros comerciales de ocio en este municipio, «que no tienen la culpa  de que no estén debidamente insonorizados».

Vélez recalca que  los pequeños empresarios de ocio «no podemos pagar por la mala gestión de algunos dirigentes políticos», por lo que han elaborado y propuesto una nueva ordenanza. «Esta nueva ordenanza tiene por objeto la regulación de todos los usos que puedan desarrollarse sobre dominio público, en zona de afluencia turística y en centros comerciales abiertos, que estarán sometidas, sin excepción, a autorización municipal».