El nuevo Nobel de Física observó el universo desde La Palma

05/10/2011

La Palma sigue jugando un papel estelar en la exploración del Cosmos. El astrónomo estadounidense Saul Perlmutter, uno de los tres flamantes premios Nobel de Física 2011, realizó en el complejo de El Roque de Los Muchachos, ubicado en la cima de la Isla, a lo largo de los años 90, parte de las observaciones de estrellas supernovas muy distantes que ha llevado a la Real Academia de Ciencias de Suecia a concederle el prestigioso galardón. Tales investigaciones permitieron descubrir que el universo no va a concluir con una gran explosión, sino que se va expandiendo por siempre.

El joven astrofísico palmero Javier Méndez fue miembro del equipo del eminente científico, junto con la investigadora Pilar Ruiz de la Universidad de Barcelona. Javier Méndez indicó ayer que Perlmutter utilizó los instrumentos del Grupo de Telescopios Isaac Newton instalados en las cumbres de La Palma, especialmente el William Herschel que, con un espejo primario de 4,2 metros de diámetro, era entonces, hasta la entrada en funcionamiento de Gran Telescopio de Canarias (Grantecan) en 2009, el buque insignia del observatorio del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) en El Roque de Los Muchachos.

Méndez hizo observaciones en La Palma para el equipo del nuevo premio Nobel de Física a partir del año 1997. Estuvo con Saul Perlmutter en la Universidad de Berkeley, en San Francisco (EE UU), hace unos años. «Es una bellísima persona; muy trabajador, tenaz y, sobre todo, inteligente», señaló a este periódico en la sede del Grupo Telescopios Isaac Newton en Santa Cruz de La Palma. Considera que la concesión del premio Nobel de Física a Perlmutter «era una cosa que se veía venir, pero no esperábamos que fuera tan pronto».

La distinción es compartida con el australiano-estadounidense Brian Schmidt y el también estadounidense Adam G. Riess. Los tres han estudiado docenas de explosiones de estrellas (supernovas) y han descubierto que el universo se extiende por la bóveda celeste cada vez a un ritmo mayor.

La constatación por parte de Perlmutter de que el universo se dilata fue una bomba en el campo de la astrofísica. En este caso, indicó Javier Méndez, «fue una apuesta algo arriesgada» en la que primó «la parte empírica». Es decir, «hubo poca teoría y mucha observación», precisó. La principal conclusión a la que se llegó es que el universo no va a concluir con una gran exposición, sino que se va expandiendo por siembre. Se descubrió «una fuerza que no se conocía antes ni figuraba en ningún libro de física».

Es la fuerza, destacó, que «gobierna el universo y es más potente que la propia gravedad». En la actualidad se conoce como «energía oscura». El relevante hallazgo, dijo, «abrió un nuevo campo de estudio» en la astrofísica. «Es una de las áreas de mayor actividad». En esta década, subrayó, «se han ido confirmando los resultados». En estos momentos se continúan explorando con los telescopios de El Roque las supernovas, sobre todo con el Grantecan, concluyó.