El misterio del Guiniguada

26/10/2005

Entre los años 2000 y 2004, el Gobierno canario invirtió un montante aproximado de 3,35 millones de euros (unos 550 millones de pesetas). Ahora, el Ejecutivo canario tendrá que revisar el destino de aquellas partidas en un expediente que, al parecer, es un auténtico galimatías.

El Gobierno tendrá una ardua tarea para descifrar los múltiples expedientes abiertos en relación a la reforma del Teatro Guiniguada.

El destino de los 3,35 millones de euros presenta muchas dudas, a causa de una maraña administrativa, ya que el proyecto inicial fue reformado y sometido, posteriormente, a varias ampliaciones, según explica la viceconsejera de Cultura del Gobierno de Canarias, Dulce Xerach Pérez. «Lo cierto es que esa cantidad está pagada y liquidada», comenta la responsable del área de Cultura, quien solicitó hace unos meses la apertura de un expediente de legalidad a la Inspección de Servicios Públicos del Gobierno autónomo. Según Pérez, gran parte de las obras adjudicadas están realizadas, pero existen algunas dudas sobre su tramitación y por ello se está investigando.

Además de intentar descubrir el paradero del mármol que cubría el suelo del recinto, con esta investigación se pretende saber en qué punto quedó el concurso convocado en 2001 para la adquisición de 500 butacas, dotación a la que el Gobierno destinó un montante de 180.000 euros. «El expediente de la compra de las butacas desapareció del departamento y se sabe que llegó al Consejo Consultivo», indicó la viceconsejera, quien confía en que ese mobiliario no se haya llegado a adquirir. «No se puede hacer desaparecer 500 butacas», comenta Pérez.

No obstante, la viceconsejera evitó dar más detalles sobre las dudas que se ciernen sobre las obras encargadas en los últimos años por entender que lo más probable es que se hayan suscitado debido a la complejidad del expediente. «No me consta que los funcionarios y responsables técnicos hayan actuado con dolo, y no creo que haya delito», comenta la responsable de Cultura del Gobierno, quien añade que estas anomalías son el resultado de los numerosos cambios que sufrió el proyecto, en el que trabajaron varios arquitectos y dos empresas constructoras.

«Ni me acuerdo, ni me atrevo a hablar»

Castañeda elude hacer declaraciones sobre la obra del teatro

Uno de los principales responsables de la reforma del Teatro Guiniguada, el que fuera jefe de la oficina técnica del área de Cultura, el arquitecto Jorge Gorostiza, eludió ayer hacer declaraciones sobre la apertura de una investigación sobre la legalidad de los trabajos efectuados en el coliseo de la capital grancanaria entre los años 2000-2004. «Ni me acuerdo, ni me atrevería a hacer declaraciones», comentó el ex director de la Filmoteca Canaria, quien autorizó las modificaciones del proyecto inicial.

En estos años, la dirección general de Cultura del Gobierno autónomo estuvo ocupada por Juan Antonio Díaz Almeida. Rosa Delia Suárez le sucedió en el cargo, que por último ocupó Juan Antonio Castañeda, quien también eludió hacer declaraciones respecto a las anomalías del expediente. Durante todo el periodo, el consejero de Cultura fue José Miguel Ruano, quien ahora dirige Presidencia, órgano encargado de tramitar el expediente de legalidad de las obras del teatro.

Resolver el gran entuerto mirando al futuro

Larga espera. La reforma del teatro se adjudicó en 2001 por un montante de 817.000 euros. Meses después, el presupuesto inicial se aumenta en un 10%, además se convoca un concurso para comprar las butacas por un importe de 180.000 euros. La aparición de filtraciones obligó a realizar una intervención de emergencia. El proyecto se amplió y se adjudicó a otra empresa.

La definitiva. El Gobierno prevé licitar la conclusión de la rehabilitación del Teatro Guiniguada en primavera y ya ha adjudicado la redacción del nuevo proyecto. «Ya no hay vuelta atrás», comenta la viceconsejera de Cultura del Gobierno canario, Dulce Xerach Pérez. «Lo que está claro es que el teatro tiene que abrir». En esta nueva fase de la obra, se invertirán 3 millones de euros.

Un sector habituado a la dejadez

«Este asunto es tan viejo como la historia del teatro en Canarias. Esto es una vergüenza», afirma Navas, codirector de la compañía Profetas del Mueble Bar, acerca de las posibles irregularidades de las obras del Guiniguada y recuerda que hay varios teatros canarios cerrados de forma casi indefinida. El actor y director se queja del trato que reciben los trabajadores de las artes escénicas por parte de las instituciones. «El problema es que no hay alternativas previstas para que el cierre de un teatro no afecte al sector. El teatro va a menos. Nos quieren matar», dice Navas.

El director de Clapso, Israel Reyes, asegura que el Guiniguada era una ventana abierta al teatro estable hecho en Canarias. Cinco compañías se encargaban del coliseo que alcanzó «un ritmo vertiginoso con altas cuotas de asistencia». Tras el éxito de la iniciativa, el Gobierno, dueño del recinto, se implicó en su gestión, decidió cerrarlo para reformarlo y abrió un agujero en el espacio escénico para arreglar las filtraciones, explica Reyes. «Por ese agujero se pierde todo», dice el director, que afirma que esta es una muestra más del abandono político que sufre el sector.

«Ojalá la sala estuviera en otras manos», comenta el director de La Luciérnaga Santiago Gutiérrez, quien cree que el sector «ya ha dado por perdida la batalla del Guiniguada. Todos los días te enteras de cosas nuevas y vas perdiendo la confianza», agrega el director de escena. Gutiérrez agregó que la falta de espacios escénicos supone un importante escollo para ofrecer producciones canarias al público y para la supervivencia de las compañías locales. El director señaló que las presuntas anomalías denotan la falta de interés del Gobierno en ponerlo en uso.