El mes más trágico del ‘Steno’

Si 2002 fue el año en que descubrimos a los zifios, 2008 será el del Steno bredanensis, el delfín de dientes rugosos. La muerte de siete ejemplares en pocos días en Gran Canaria ha destrozado todas las estadísticas: en los nueve años anteriores sólo habían varado seis ejemplares en toda Canarias.

El 54% de todos los delfines de dientes rugosos que han varado en Canarias en los últimos diez años lo ha hecho en menos de una semana de abril. El goteo de cadáveres en el sur de Gran Canaria -siete ejemplares en cinco días- fue calificado como algo «inusual» por parte de la comunidad científica canaria. Pero parece que el adjetivo se queda corto a la luz de los datos que aporta el doctor Manuel Arbelo de la Unidad de Investigación de Cetáceos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).

«Este tipo de delfines es frecuente en las aguas canarias, de hecho éste es el único sitio de Europa donde puede verse», explicó ayer Arbelo, «pero sólo tenemos contabilizados 13 varamientos en Canarias desde 1999 y de ellos, siete han sido en la misma semana».

En la Isla, sólo hay dos casos, por lo que respecta al número, con cierta similitud al vivido en la última semana: en 2001 vararon entre 12 y 15 delfines mulares en Pozo Izquierdo, si bien se devolvieron al mar unos 12; y en 2004 llegaron a la costa de Tarajalillo cinco delfines acróbatas, de los que se salvaron dos.

«Pero fueron varamientos típicos y no lo que está ocurriendo ahora con los delfines de hocico estrecho -como también se conoce a los Steno bredanensis-», aseguró Arbelo, «el actual goteo de cadáveres recuerda más a lo que ocurrió con los zifios en Fuerteventura en 2004», cuando aparecieron varios animales como consecuencia de la celebración de las maniobras militares Majestic Eagle.

No significa ello que pueda deducirse la conclusión de que los delfines de hocico estrecho que han aparecido en los últimos días en el sur de Gran Canaria hayan fallecido por la misma causa, esto es, por unas maniobras militares. De momento, los análisis no podrán determinar la causa de la muerte hasta dentro de varias semanas.

Hundidos en la orilla.

Los delfines de hocico estrecho que murieron en el sur grancanario tuvieron que fallecer cerca de la orilla. El presidente de la Sociedad para el Estudio de los Cetáceos en el Archipiélago Canario (Secac), Vidal Martín, explicó que los animales tenían en la boca fanerógamas, lo que indica que tocaron fondo a una profundidad inferior a 50 metros. Luego, debido a la acumulación de gases derivado de la descomposición, fueron emergiendo. Los animales, según los cálculos de los veterinarios de la ULPGC, llevan diez días muertos.