El Hierro llora al mero Pancho

CANARIAS7.ES

La realidad se ha impuesto a la esperanza. El mero Pancho, símbolo de La Restinga y amigo y modelo de todos los buceadores que se adentran en el Mar de las Calmas, ha dejado el mundo de los vivos, tal como le ocurriera a su novia, Natalia, capturada por un pescador furtivo en 2006.

Pancho tenía su cueva en la zona conocida como El Desierto y se había hecho famoso fuera de Canarias por figurar con sus grandes bembas en las desconexiones publicitarias de Telecinco. Tal es el cariño que llegó a despertar que, cuando se corrió la noticia de su muerte, los restaurantes de La Restinga se negaban a servir mero en sus platos, no fuera que estuvieran sirviendo los restos de lo que siempre fue un símbolo para ellos.

Existía la duda de que hubiera cambiado de hábitat, pero estos animales son tremendamente territoriales y nunca cambian su residencia. El instructor natural Francisco Montero, que se sumerge todos los días en estas aguas herreñas, dice que hace cinco meses que no ve a Pancho, lo que le lleva a deducir que ha muerto, bien por causas naturales, bien víctima de algún pescador furtivo. Lo cierto es que ya hay otro mero rondando su cueva.