El Hierro despierta de su letargo

27/09/2011

218 años después de la última erupción registrada en El Hierro los volcanes de la isla han comenzado a despertar de su letargo. Así lo apuntan una serie de indicadores, que habitualmente preceden a las erupciones volcánicas, y que se están manifestado en la isla del Meridiano cada vez con más fuerza e intensidad.

Todo comenzó el pasado 19 de julio. A partir de esa fecha los sismógrafos del Instituto Geográfico Nacional (IGN) comenzaron a registrar una actividad sísmica «anómala» en el Hierro. Al principio no se le dio demasiada importancia. Pero el incremento de la frecuencia de las sacudidas y su creciente intensidad en la escala Richter han llevado a los científicos a sopesar la posibilidad de una pronta erupción volcánica. Sólo en dos meses, entre el 19 de julio y ayer, se han registrado 7.852 seísmos cuando lo habitual en El Hierro son diez o doce al año. Además, los últimos han llegado a alcanzar los tres grados Richter, dejándose sentir por primera vez entre la población.


El fenómeno, que está asociado a un proceso de intrusión de magma a una profundidad de 12 kilómetros por debajo de la superficie de la isla, no ha venido sólo. En los últimos días se ha registrado una pequeña elevación del terreno, de entre 20 y 25 milímetros, que es otro de los indicadores previos a una erupción volcánica. Por lo que respecta a un incremento de la emisión de gases, que es un tercer factor a tener en cuenta, los niveles de Co2 se mantienen por ahora aunque se están controlando muy de cerca, según señala el director general de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias, Juan Manuel Santana.


Desde el Ejecutivo regional se ha reconocido «la existencia de probabilidad de una erupción volcánica», que estiman en un 10%. Algo en lo que coincide el coordinador científico del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), Nemesio Pérez, quien asegura que la probabilidad «aunque pequeña es significativa». «Por ahora tenemos una actividad sísmica anómala, un registro de deformaciones del terreno también significativas, pero deberíamos registrar mayores niveles de emisión de gases así como otras observables para que aumente la probabilidad de que este proceso acabe en un fenómeno eruptivo. Por ahora la probabilidad es pequeña, pero significativa», manifiesta Pérez.


En cualquier caso y para evitar riesgos, el Gobierno de Canarias ya ha cambiado el semáforo de riesgo sísmico del verde al amarillo, lo que supone estar en situación de prealerta y de mayor control.