El Gobierno de Canarias impulsa la recuperación de la Casa Fuerte de Adeje

07/06/2016
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El Gobierno de Canarias, a través de su área de Patrimonio Cultural, colaborará en la recuperación histórica de la Casa Fuerte de Adeje (Tenerife), proyectada como un palacio fortaleza, en el año 1556, como residencia de la familia Ponte, a causa de las incursiones de piratas de franceses e ingleses en las costas del municipio del sur de Tenerife.

El Ejecutivo informa en una nota de que se trata de una actuación interdisciplinar que abarca varias fases y disciplinas, entre ellas, la investigación etnográfica y de documentación, la arqueología o la restauración arquitectónica.

Esta iniciativa permitirá devolverle el esplendor arquitectónico al inmueble, cuyo uso principal será el de albergar el Museo de los Ingenios Azucareros de la isla, al tiempo que contribuirá a darle a esta localidad turística la importancia que merece por la defensa que ha hecho del patrimonio que conserva desde los primeros momentos de su poblamiento, apunta Miguel Ángel Clavijo, director general de Patrimonio Cultural.

La metodología de trabajo contempla tanto la recuperación del conjunto edificado y de su historia arquitectónica, como la historia de las personas que lo habitaron, comenzando con una primera fase de investigación mediante el desarrollo etnográfico, documental y bibliográfico, recopilando legajos conservados en Tenerife, Gran Canaria y la Península que serán digitalizados, para poner a disposición del público.

Este compromiso de colaboración se cerró en una reunión de trabajo mantenida por Miguel Ángel Clavijo con el alcalde de Adeje, José Miguel Fraga y la consejera insular de Juventud, Igualdad y Patrimonio Histórico del Cabildo de Tenerife, Josefa Mesa, en el municipio, en la que las tres administraciones señalaron la importancia de incorporar a los atractivos del Barranco del Infierno, El Convento y La Iglesia de Santa Úrsula, el indudable valor patrimonial de la Casa Fuerte como atractivo turístico y cultural.

Un Bien de Interés Cultural, cuya recuperación se puede articular a través de la Unidad de Patrimonio, que tendría entre sus funciones el inventariado y catalogación del patrimonio mueble e inmueble, situado en el término municipal, así como informar y proponer cuantas medidas sean precisas para la adecuada conservación; la supervisión de la ejecución de cuantas obras y actuaciones sean aprobadas por los distintos órganos municipales encaminadas a la conservación y, en suma, todas aquellas funciones técnicas específicas que se deriven de las competencias y obligaciones que, en materia de conservación del patrimonio, tenga encomendado el Ayuntamiento.

Edificada en el sector más antiguo del núcleo de Adeje, la fortaleza la constituyen diversas edificaciones que a lo largo de los siglos han ido cambiando de uso o se han abandonado. Entre los elementos arquitectónicos más destacados hay que citar el castillo con su torre almenada y su planta baja sirvió como almacén de pólvora y cárcel.

En su fachada sur se concentran una serie de dependencias destinadas a granero y despensas, junto a dos habitaciones destinadas a contaduría y archivo, contemplándose con un antiguo oratorio, un torreón de vigía y las dependencias privadas de los marqueses de Adeje. ANTIGUO INGENIO AZUCARERO

Al otro lado del patio central estaban las cuadras, la herrería y un antiguo horno, sobre el que se levantó una casa de dos plantas. Tras él se encuentran los restos del antiguo ingenio azucarero y a la derecha de la entrada principal estaban las dependencias de los esclavos.

La fama de la Casa Fuerte de Adeje llegó a todos los rincones de Canarias, conocida sobre todo por sus rebaños de camellos, sus yeguas y sus esclavos negros.

Esta fortaleza fue también residencia de personajes ilustres entre los siglos XVIII y XIX. En 1902, la fortaleza sufrió un devastador incendio, al parecer, intencionado, que acaba con gran parte del inmueble. Afortunadamente, se salvó el famoso archivo de la Casa Fuerte, que se trasladó, en su mayor parte, al Museo Canario, así como el mobiliario y las obras de arte que sus propietarios se llevaron en el siglo XIX a su residencia en Madrid.