El fratricida de Agaete, condenado a cuatro años

El juez ha condenado al menor de Agaete que mató a su hermano a 4 años de internamiento y dos en libertad vigilada. El magistrado no se ha dejado influir por la presión social y ha considerado que, por muy buen chico que sea, cometió un crimen y debe pagarlo.

ANTONIO F. DE LA GÁNDARA

Había muchas otras vías para solucionar el problema», expone la sentencia, «y José Juan no utilizó ninguna de ellas; directamente mató a su hermano».

La sentencia recuerda que el juez «nunca juzga a las personas, sino que juzga los hechos», y expone que, considerando probado que José Juan acuchilló a su hermano «con ánimo de matarlo» y el resultado no fue otro, la periferia de la acción es accesoria: «No puede rodearse a José Juan de un aura de impunidad por haber sufrido malos tratos por parte de su hermano», dice el magistrado Francisco Ruiz Jarabo.

El Juzgado de Menores notificó ayer a las partes la sentencia que, a lo largo de 29 folios, da respuesta al juicio celebrado el pasado jueves contra José Juan M.G., de 15 años, por la muerte de su hermano Jesús Jerobe, de 16, en la mañana del pasado 30 de junio. El fallo considera probado que aquel día José Juan se enfadó con su hermano porque tenía la música muy alta mientras él estaba durmiendo. No acepta la tesis del forense de que le apuñaló una vez y que el cuchillo se clavó del todo al caer la víctima al suelo -la tacha de «contradictoria»- y dar por acreditado que el acusado apuñaló a su hermano en el pecho y ambos cayeron cuando intentaba clavarle nuevamente el cuchillo.

El juez desgrana en el fallo hasta 20 supuestas contradicciones que, a su juicio, desacreditan la versión ofrecida por el acusado. Considera más fiable el relato del único testigo de la lucha, el también menor Jorge G.D.

«Él (José Juan) creó la situación de riesgo», resume el fallo, «él la mantuvo, él eligió el arma, el decidió utilizarla contra su hermano y finalmente el instrumento por él empleado ocasionó la muerte de su hermano».

La sentencia admite que en el juicio hubo muchos testimonios a favor del acusado, pero expone: «las manifestaciones del resto de testigos no arrojan luz sobre los hechos, sino sobre los precedentes de la pelea, Todos coinciden en manifestar la falta de peligrosidad de José Juan, la mala influencia que su hermano ejercía sobre él por no querer participar el acusado en sus actividades delictivas y las agresiones sufridas por José Juan por parte de su hermano». «Sin embargo», subraya, «la situación concreta del menor a día de hoy debe ser estudiada bajo el prisa del hecho enjuiciado, que no es otro que un homicidio. La privación de la vida de otro ser humano es la conducta más grave», sentencia.

Alega que los que ahora dicen que están dispuestos a ayudarle «no fueron capaces de dar con las carencias que desembocaron» en su explosión de agresividad del pasado 30 de junio.

«Flaco favor le han hecho los que se movilizaron»

El magistrado Francisco Ruiz-Jarabo critica en la sentencia la movilización popular que rodeó el pasado jueves al juicio de José Juan M.G. (casi un centenar de vecinos de Agaete se personaron en la puerta del juzgado luciendo camisetas con consignas a favor de la libertad del joven y lo vitorearon, aplaudieron y jalearon).

El magistrado señala que la iniciativa fue promovida por la madre del menor, y señala que le resulta «sorprendente» que «una madre que se desentiende de sus hijos, abandonándolos desde su más tierna infancia al cuidado de sus tíos y abuelos maternos ahora se presente como una especie de madre coraje».

A criterio del juez, «esa presión social ha de calificarse ineludiblemente de cualquier cosa, excepto de positiva para el menor».

«Lo único que ha podido apreciar con esa movilización el menor», prosigue, «no es sólo un clima de absoluta impunidad en torno a los hechos acaecidos, sino que encima ha recibido vítores y aplausos».

El magistrado destaca que es «evidente» que ninguno de los movilizados aplaudió la muerte de Jesús Jerobe, «pero en modo alguno se puede admitir que José Juan reciba aplausos y vítores, recibiendo una más que falsa apariencia de que lo que ha hecho en realidad no es importante o que incluso está bien hecho.

Evidentemente», expone Ruiz-Jarabo en la fundamentación del fallo, «este tribunal no sólo no puede compartir esa tesis, sino que debe censurarla de plano. Lo contrario conllevaría que cualquier persona pudiese tomarse la justicia por su mano y realizar un acto semejante, pudiendo alegar posteriormente que seguro que no lo hará más porque el problema está muerto».

Mal sistema, pero es el que hay

Entorno inadecuado. El juez de Menores señala en su sentencia que, si bien se reiteró en el juicio que Jerobe pegaba a su hermano, no se aportó prueba alguna de ello, y matiza: «Ello no quiere decir que la situación sea falsa. Al contrario, ha quedado acreditada una gran carencia en el entorno de José Juan, pero no tiene suficiente entidad como para pasar por alto un crimen tan grave como es el homicidio, y en cualquier caso se acredita que el entorno no es el adecuado».

Es así. El fallo tampoco acepta la tesis de la defensa y del equipo técnico del propio juzgado que al finalizar el juicio desaconsejaron el internamiento en un centro de régimen cerrado, con otros delincuentes: «Es indudable que este tribunal conoce las numerosas carencias de los centros de internamiento, pero no hay motivos para otorgar por esa razón un régimen abierto. De acoger esa tesis, las deficiencias de los centros, tendríamos que sacar a todos los menores de allí», razona.